...Del Principio y De Mi Principio...

Quiero dejar en el aire un grito solitario que se perderá en el vacío virtual sin alcanzar ningún oído. O quizá sí alcance a algunos que, compartiendo o no mis reflexiones, se sientan estimulados por mis palabras y comiencen a construir desde lo que tenemos, desde nuestra Semana Santa, así, global, sin parcelas, sin cofradías ni cofrades que se “sientan” los mejores, pues... mi intención es hacer ver a todos los que me escuchen que TODOS somos los mejores.

13 de diciembre de 2006

PANCARTAS

Quién iba a decirles a aquellos locos de los setenta que ahora, en su etapa madura, deberían cambiar aquella casa que, tras algunos tumbos por las calles salmantinas, les cedería en usufructo casi permanente don Rafael.

Don Rafael Sánchez Pascual, sacerdote diocesano “de los de toda la vida”, mi recordado párroco de San Marcos, para el que, por su activa e intensa participación en nuestra Semana Santa durante diferentes etapas de los últimos lustros, pido desde aquí el cariñoso testimonio de todos los que participamos de ella.

Malos presagios los de aquel abril de 1971, en que la pertinaz lluvia parecía querer impedir que algunos jóvenes salmantinos, guiados por el apasionado Ángel Ferreira, manifestaran su fe, su renovada fe, por las calles de nuestra ciudad. Pero, al final, el Barrio Antiguo contempló cómo la juventud salmantina estaba dispuesta a mantener una tradición perpetuada durante siglos y que parecía que, en lenta agonía, se había abandonado a un trágico destino. Fue una inyección de vida, un revulsivo revolucionario, una rotura de esquemas,... y funcionó. El pulso de nuestra Semana Santa retomó lentamente el ritmo que casi había perdido.

Qué años aquellos en que la marcha penitencial era una revolución de Amor y Paz. En que las pancartas eran magníficos sustitutos de las cruces. En que la vieja Castilla se asomaba a Salamanca al sordo son de la matraca. En que la luminosidad de los blancos hábitos hacía resplandecer cada Jueves de Pasión el puente de piedra en el que hasta el mismísimo toro, el toro de la puente, parecía volverse a mirar respetuosamante a aquellos jóvenes.

La juventud de aquellos primeros tiempos sigue hoy presente en el espíritu de la Hermandad, pero, ahora, en su etapa madura, aquellos locos de los setenta, deben cambiar la casa de don Rafael. Dentro de tres días, ellos y todo lo suyo, partirán de la Iglesia Nueva, solemnemente, despacio, con orgullo, a ocupar nuevos espacios. A la Iglesia Vieja que, siguiendo modernas corrientes arquitectónicas, se ha remozado y se ofrece como un espacio coqueto, luminoso, íntimo y elegante para que aquellos jóvenes de los setenta alojen allí su locura. ¡Bendita locura!

No se me cumplirá, pero un deseo me ronda y debo pedirlo. ¡Que las pancartas vuelvan a invadir las calles de Salamanca! Aunque sólo sea por una vez, por última vez, recordad la pasión de los primeros días. Recordad a don Rafael.

No se me cumplirá, pero un deseo me ronda y debo pedirlo.

11 de diciembre de 2006

MUERTOS EN EL ARMARIO

Vuelvo de mi particular “puente” y encuentro cierta marejada en el foro “la otra semana santa”. Bueno, la verdad es que más que marejada yo diría que no llega ni a mar gruesa, pues el número de “afectados” es tan escaso que no merecería la pena darle mayor importancia. Pero, lo voy a hacer, pues ello me permite una nueva reflexión para esta bitácora personal.
Todo viene originado por mi opinión del día 6 de diciembre en la que, desde mi particular derecho y sin intención de ofender a nadie, me cuestiono, desde mi particularísima postura como digo, algunas actitudes, tanto propias como ajenas, durante la jornada de elección del presidente de la Junta de Semana Santa. A partir de aquí, varios participantes en el mencionado foro han comenzado a elaborar algunos escritos y mensajes con ánimo, me imagino, de espolear mi respuesta. Pues, ¡ya digo! ¡Lo voy a hacer!
Estos comentaristas del foro, acaban de caer en la cuenta de que “Luis Santos” corresponde a un pseudónimo (¡Bingo! que dice alguno de ellos). Por supuesto que es pseudónimo, como el de cualquiera de los suyos, ¿o no? Algunos de los participantes fueron capaces de comprenderlo desde el primer momento... a otros les ha costado algo más descubrirlo (a cada cual lo suyo). Ahora bien, una insalvable diferencia: mientras a mí, personalmente, me preocupa poco, muy poco, quién esté detrás de cada uno de sus apodos, por lo que leo, para ellos constituye todo un éxito pensar que saben quién está detrás de Luis Santos. ¡Gotcha! ¡Bien por ellos! Lo que tengo claro es que Luis Santos seguirá siendo el mismo, intentando reflexionar sobre la Semana Santa salmantina y, al tiempo (según parece), dando pistas sobre identidades. En relación con todo esto, quisiera aclarar planteamientos que se mantienen en alguno de los comentarios que he llegado a leer (porque, estando en todo su derecho, ahora los administradores han eliminado a los mirones), sobre el empleo y la necesidad de uso de pseudónimos únicamente en caso de peligro del protagonista. ...¡Por favor!, que esto no es una película de mafias con protección de testigos. Tengo amigos, conocidos e incluso desconocidos (se pueden contar por decenas en la prensa española) que usan un nombre ficticio para elaborar sus escritos, mensajes y, por qué no, sus críticas. Y, si no, que le vayan a preguntar a “Barquerito” cuando pone verde a tal torero o alaba a cual otro.
Y es aquí, en las críticas, donde se origina la cascada de opiniones vertidas por los comentaristas del foro (dos). Todo parte de mi opinión sobre el Tesorero de la Junta. Pues bien, sólo recordar a quienes ya deberían saberlo, que el cargo de Tesorero de esta Junta de Semana Santa es, con todos sus derechos y obligaciones, un cargo público y como tal está sujeto a las críticas y alabanzas del resto de los mortales. Y me pregunto, ¿puedo criticar al alcalde de Salamanca y no a nuestro Tesorero? ¿No hay quien, movido por su ideología política o por sus colores deportivos, critica a los que se oponen a su corriente u opinión? ¿Y no puedo hacerlo yo con el Tesorero de la Junta? ¿Que, por hacerlo como Luis Santos, soy hipócrita? ¡Preguntadle a Barquerito! Lo que yo, Luis Santos, tengo muy claro, es que jamás he menospreciado a Javier Ramos del Brío, quien (mientras no me demuestre lo contrario, y parece que lo está intentando) siempre me ha parecido una persona completamente normal contra la que jamás he tenido nada. Pero el Tesorero de la Junta, como figura pública que es, puede ser blanco de todas las críticas y, dependiendo de su “savoir faire” aceptarlas con mayor o menor elegancia o resignación. Ya lo dije el otro día, no me considero capaz de, a través de mis comentarios, mover a ofensa a ninguno de los dirigentes de la Semana Santa salmantina, pero permitidme que, como Luis Santos, critique al cargo, sin ánimo de ofender a quien temporalmente lo ocupa. Si quienes han sentido tocado su resorte de fidelidad al “amigo”, se ven en la necesidad de llamar hipócrita a Luis Santos, éste sabrá aceptarlo o defenderse a través de este medio utilizando los mismos argumentos que ha venido usando hasta ahora. Pero, si quienes, por sentirse dolidos por la crítica al “amigo”, pasan a la descalificación o el insulto hacia quien no sea Luis Santos, que tengan por seguro que no habrá duda en recurrir a instancias superiores de justicia, pudiendo alcanzar un resultado que quizá nadie esperase.
Finalmente, porque no quiero que mis reflexiones se centren en cosas banales, de poco interés salvo para unos cuantos, recordar a más de uno, que este diario lo utilizo para mis reflexiones personales, más o menos argumentadas o razonadas, pero mías al fin y al cabo. Y entre estas reflexiones siempre puede haber alguna sobre el por qué en la Semana Santa, en esta nuestra querida Semana Santa, muchos, con el armario invadido de cadáveres, osan sentirse vengadores de los demás cuando deberían estar ventilando la habitación o sellando las puertas del “ropero” para que el hedor de su contenido no recuerde al vecindario que, aunque su propietario, por supuesto hipócritamente, intente esconder con otros aromas el tufo que emana, ese armario está lleno de muertos. ¿Quién no tiene un muerto en el armario?
Termino. Al descubrir que parece existir cierto interés en ello, simplemente decir que el padre de Luis Santos, mi padre, también es doctor... ¡por supuesto en Ciencias!

9 de diciembre de 2006

INMACULADA

Hoy he recordado cómo desde 1618 los doctores de esta Universidad tenemos el compromiso de defender el dogma de la Inmaculada Concepción de María y me he visto reflejado en el lienzo que Cacciániga pintó para nuestra capilla. Quizá por eso, inconscientemente, mi color es el azul, uno de los clásicos en nuestras togas y birretes.
Esta tradición ha sido recordada también por el sacerdote en su homilía, durante la celebración solemne que de este dogma se ha realizado en la capilla de la VeraCruz. Esto es lo que me ha contado quien allí estuvo.
Además, coincidencia forzada pero lógica y de agradecer, esta celebración ha servido para clausurar los actos conmemorativos de esos quinientos años celebrados por esta anciana cofradía por cuyas venas corre sangre renovada, sangre joven que ha conseguido que esa "apoptosis" que se podía presumir hace años, haya quedado en el más profundo de los olvidos.
Otra vez, ¡enhorabuena VeraCruz! No lo veremos, pero me gustaría que en los fastos de 2506 fuesen recordados estos que hoy concluyen. ¡Qué buen síntoma sería!

6 de diciembre de 2006

DE LA NUEVA JUNTA

¿Qué se puede esperar de la “nueva” Junta de Semana Santa? Poco o nada a tenor de lo observado en la jornada de elecciones.
Hoy tengo el espíritu envenenado y no quiero dejar pasar el momento sin expresar lo que en estos instantes me evocan tanto el proceso de elecciones como el “nuevo equipo” de esta Junta de Cofradías, Hermandades y Congregaciones de la Semana Santa salmantina.
Ya desde el mismo inicio de la reunión plenaria, convocada con motivo de las elecciones, se observaba la tranquilidad reinante entre todos los asistentes. Ningún mal gesto, ninguna sombra de alternativa, nada que indicara oposición a nada ni a nadie. También es cierto que en esos precisos momentos no existía ninguna candidatura, pues, según el esquema establecido por los Estatutos vigentes, todos los candidatos deberían presentarse en el momento de la reunión en que fuesen requeridos, ni antes ni después. Así, sin conocer a los posibles candidatos, los representantes de las diferentes Hermandades, Cofradías y Congregaciones, se enfrentaban a una decisión que debía ser tomada en ese preciso instante, sin posibilidad de consultar, no digo ya al pleno de sus correspondientes asociaciones, sino ni siquiera a su propia Junta de Gobierno, por ellos representada. ¿No sería más considerado el tener un periodo de presentación de candidatos (...y de programas) durante el cual las distintas cofradías y hermandades pudieran establecer un criterio, forjarse una opinión, y votar al candidato más adecuado a sus intereses y a los de la Semana Santa? ¡De eso nada! ¡Aquí te pillo, aquí te mato!... Total, para lo que sirve...
¡Pues, no! Si todos los cofrades opinamos que la Junta es y hace, que debe ser y debe hacer, que si nos representa o no lo hace..., al menos deberíamos tener la palabra para decidir quién estará al frente de la misma, defendiendo nuestros intereses, no lo olvidemos. Es más, propongo una modificación de los estatutos según la cual, todos tengamos opciones. Mediante la ponderación del voto (o sin ella, ¡qué narices!) todos los cofrades salmantinos deberíamos ser parte del proceso, pues se elige a un presidente que nos representará a todos, no sólo a las juntas de gobierno ni a sus representantes en el pleno de la Junta de Semana Santa. O abundando más, propongo reformar los Estatutos vigentes para que todos podamos ser electores y elegidos, ¿o es que los capaces están sólo entre los Hermanos Mayores? Sé con firmeza que esto es falso, que hay cofrades que, en la base, sin ruidos, trabajan por y para sus cofradías, y que serían unos formidables representantes. Serían unos formidables Presidentes. ¿Por qué despreciarlos negándoles la posibilidad? ¿Quién tiene miedo? ¿¡Quién dijo miedo!?
Pero, en fín, que todo esto son especulaciones; ideas que seguramente se perderán, como casi todas, en el averno más profundo, sin que alcancen siquiera la consideración de otros que no sean yo mismo.
Vuelvo al origen de mi reflexión.
Del “nuevo” equipo, equipo fantasma pues en ningún órgano oficial ha sido confirmado, la única cabeza visible es la de José Manuel Vaz, quien repite en el cargo. Pues bien, ya en el momento mismo de presentar su candidatura fue incapaz de exponer, cuanto menos de defender, un mínimo programa para el futuro. Simplemente, como era el único, pues... ¡¡arroz con habichuelas!! Cuánto habría dado por ver su cara si se hubiera presentado una candidatura alternativa en esos momentos. Así, los votantes tuvieron que ejercer su derecho a ciegas, desconociendo por completo las acciones de futuro del presidente de la Junta. Un auténtico cheque en blanco. Y aun así, tuvo trece votos de catorce. ¿Qué habría pasado presentando un programa atractivo y coherente?
Pero, aquí no acaba esto. Ya elegido presidente, alguno de los presentes solicitó de éste unas palabras programáticas. Al menos algo con lo que autojustificar el voto. Y todo lo que se le ocurrió al recién elegido fue: “Mi programa es... la continuidad”. ¡¡Coño, claro!! Qué va a proponer quien ya ha estado los años anteriores gobernando la Junta, ¿romper con todo lo anterior porque no era bueno?... Y esto fue todo, pues no supo decir nada más. Bueno sí. Añadió que acababa de comprometerse en algunos “proyectos” y que esta nueva legislatura serviría para completarlos. ¿Y si no hubiera salido él? ¡Qué verguenza! ¡Esto es lo que hemos elegido!
Sobre el resto del equipo reflexionaré cuando sus nombramientos sean oficiales, pues ahora mismo, lo único que se sabe es que el equipo anterior sigue en funciones hasta la ratificación del presidente por el Sr. Obispo de la diócesis. No obstante, sí comentó el nuevo presidente que pretendía seguir con el mismo equipo (cosa que ha sido claramente reflejada por la prensa, manteniendose según ésta hasta al Contador, quien será elegido el próximo día 15). De ese equipo, quizá el único válido, al que se podría salvar de la quema, es el vicepresidente (del que no entiendo por qué no ha optado a la presidencia si lleva tiempo ejerciéndola “en la sombra”). Del secretario poco tengo que decir, salvo que la parte que conozco de su función la desempeña con corrección. Sin embargo, no puedo decir lo mismo del tesorero, joven incapaz (en cualquiera de las acepciones del diccionario de la RAE), a quien el cargo le vino grande desde el primer momento. No entiendo cómo el candidato a presidente no proveyó su sustitución antes de las elecciones. (Me entero, a través de rumores, que este tesorero ha puesto su cargo a disposición del presidente. Que no sea débil y lo acepte, por el bien de la Junta).
Sí. Hoy tengo el espíritu especialmente envenenado. Quizá mañana me arrepienta de lo que hoy escribo. Pero, también es cierto que desde el día diecisiete de noviembre, llevo rondando este tema y me ha afectado. Más de lo que imaginé en un principio. Porque ahora ya no hay vuelta atrás y no supe seguir los consejos de los que me quieren. Porque me arrepiento de no haber ido más allá. Porque ahora será más de lo mismo y no tendré derecho a la pataleta. Por cobarde. ¡¡Porque yo también estuve allí!!

5 de diciembre de 2006

COMPROMISO

Otra vez me ha vuelto a ocurrir. He vuelto a caer en un periodo de dejadez, abandonando la obligación que adquirí para con esta bitácora. ¡Qué fácil es olvidar los compromisos que nos proponemos!
La verdad es que, desde que se celebraron las elecciones para presidir la Junta de Semana Santa (al final fue más de lo mismo), después de ver la apatía general de nuestros dirigentes, yo también caí en esa desgana y, aunque no ha pasado ningún día sin recordarme que este diario existía, no veía el motivo para expresar mis opiniones. Es más, ha habido momentos en los que pensé en desaparecer. Pero creo que hay que ser fiel y, aun sacando fuerzas de esa flaqueza que a veces embarga el alma, he decidido continuar. Aunque sólo sea para desear a todos los que, de una forma u otra, participamos en los actos de Semana Santa, que alcancemos un estado de felicidad suficiente como para que veamos colmados todos los deseos de nuestro espíritu. ¡Para eso es Navidad!
No he querido en ningún momento diversificar este diario con opiniones ajenas a la Semana Santa salmantina, lo que hace que la dificultad se acreciente. No obstante, si existe el deseo, siempre hay algo que contar. Por eso, sólo dos cosillas que me permitan mantener el contacto con esta página electrónica. En primer lugar, manifestar mi apoyo (en este caso sin fisuras ni dudas) a la decisión de la Hermandad del Via Crucis de modificar el recorrido y horario de su salida penitencial. A pesar de que algunos piensen que "litúrgicamente" cometen un error, hay que pensar que la liturgia es simplemente la manera que tenemos de "hablar directamente" con Dios, sin intermediarios, y lo demás son rituales. Parafernalias más o menos tradicionales que pueden ser modificadas por el hombre. ¿Cómo que no es litúrgico rezar el Via Crucis en Jueves Santo? ¡Lo que no es litúrgico es NO REZAR el Via Crucis en ningún momento! Además, que una procesión es lo que es y no debemos extrapolarla ni sacarla de contexto. Y si lo que pretenden, a través de este cambio, es mejorar, pues lo dicho: ¡HERMANOS DEL VIA CRUCIS, TENEIS TODO MI APOYO!
En segundo lugar, quiero descubrir al mundo mi expectante curiosidad por conocer la nueva imagen de Jesús Amigo de los Niños. Hace ya tiempo que espero ver el resultado de ese encargo que, en opinión de quienes han tenido el privilegio de verlo, será espectacular. Aunque, por otro lado, al igual que me ocurrió al conocer la opción de la VeraCruz para el Viernes Santo, una sensación extraña ha recorrido mi interior, desatándoseme un cariño nostálgico hacia esa borriquilla olotina de cartón que jamás antes había contado con mi aprecio. Pero ya lo dijo el de Poble Sec: "No hay nada más bello que lo que nunca he tenido, nada más amado que lo que perdí..." Espero que no la perdamos, al menos en el recuerdo.