Seguimos en agosto y se nota.
Desde que finalizase el mes de julio, apenas ha habido variación en prácticamente todos los diarios que suelo visitar. Tendré que tomármelo como algo natural. Como algo consustancial a la época estival, en la que todo parece relajarse y la flaccidez se adueña de nuestras fibras impidiendo, o al menos dificultando, un comportamiento siquiera cercano al que manifestamos el resto del año.
No obstante siempre hay cosas que contar, aunque la pereza haga que las vayamos postergando y, al final, olvidemos aquello tan importante que teníamos que contar. ¡No sería tan importante! Este será el recurso fácil que utilizaremos para, como la zorra, justificar la dejadez en nuestro diario, asemejándolo a maduras uvas inalcanzables.
Pero, hoy, en esta semana transicional entre meses, parece que todo comienza a recuperar el ritmo normal. Ese movimiento diario que imprimimos a todas nuestras acciones y que nos hace añorar, al mismo día siguiente, la relajación que acabamos de abandonar. A partir de ahora, comienzan movimientos, más o menos enérgicos, en nuestras cofradías y hermandades. A partir de ahora, algunos, los más implicados, los voluntariosos, los que verdaderamente demuestran sus ganas de trabajar durante todo el año, inician un nuevo curso, organizando actos y actividades para que, desde este mes de septiembre que ahora comienza y hasta bien pasada la cuaresma, no se pueda decir que la semana santa sólo muestra su actividad durante la Semana Santa. Lástima que este interés desinteresado no se vea recompensado, la mayor de las veces, con la respuesta del resto de nosotros, de los que tras no asistir ni participar, criticaremos duramente a esos dirigentes figurones que, en lo más íntimo de su ser, lo único que pretenden es estimularnos a la participación. Ellos seguirán estrellándose contra infinitos aguijones, mientras nosotros, la mayoría de los cofrades salmantinos, les criticaremos, segando la hierba continuamente bajo sus pies o, cuanto menos, les ignoraremos con desdén.
Sé que en algunas asociaciones y cofradías ya tienen el diseño de las actividades próximas. Y yo, siempre que mi tiempo me lo permita, intentaré reconocerles ese esfuerzo con mi presencia en sus actos. Sé que será poca cosa, pero al menos me servirá para valorar cariñosamente a los que, de forma completamente altruista, dedican su tiempo y sus ideas al resto de los cofrades salmantinos.
Así, desde esta modesta bitácora, quiero que se sepa que hay un Turista que, junto a sus compañeros de itinerario, ya ha comenzado a trabajar de cara a la próxima Semana Santa. Y lo hacen con criterio, pues no quieren que se les eche el tiempo encima y son muchas las ideas que bullen bajo los costales.
Igualmente quiero que se sepa, más bien recordar pues hace tiempo que se sabe, que la cofradía azul (como a ellos les gusta sentirse), también tiene su tiempo dedicado a preparar este mes y los que vienen. Que dedican su atención a niños y mayores con intención de hacerse presentes durante todo el año. También, por lo que he sabido, habrá quien, abandonando sus fabriles actividades en ese etéreo espacio que algunos llaman Salamora, dejará parte de su corazón entre los cofrades salmantinos, al pie del Cristo de los Doctrinos y junto al Lignum Crucis. Pues, allí estaré, si no existe impedimento.
Otros están ya preparando fiestas y festividades. Se nos vienen acontecimientos que todos esperamos como cada año. Nuestras fiestas patronales, Nuestra Señora de los Dolores, con celebraciones en la Hermandad Dominicana y en la Seráfica Hermandad del Cristo de la Agonía, la Exaltación de la Cruz, Nuestra Señora del Rosario y, seguramente, otros acontecimientos que por desconocimiento o falta de memoria no puedo reflejar.
Ahora que comenzamos a sacudirnos la galbana y a retomar nuestro día a día habitual, sólo quiero que se sepa que hay quienes, antes de que los demás hayamos siquiera deshecho las maletas veraniegas, ya están exultantemente rebosantes de actividades pensadas para los demás. Y nosotros, el resto, no sabremos o no querremos agradecérselo como merecen. Aunque no lo hagan con esa intención. ¡Lástima!

2 comentarios:
Salvado ya el agosto maldito de la pereza maldita, nos encontramos en septiembre. Lo celebraremos, fijo.
Un abrazo.
¡Bien retornada a esta bitácora!
Ya comenzaba a padecer de soledad en la calma agosteña. Espero que sólo haya sido solaz veraniego y que sea para retomar el trabajo con más empuje.
Seguro que tendremos momentos de encuentro.
Un saludo,
Luis Santos
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