...Del Principio y De Mi Principio...

Quiero dejar en el aire un grito solitario que se perderá en el vacío virtual sin alcanzar ningún oído. O quizá sí alcance a algunos que, compartiendo o no mis reflexiones, se sientan estimulados por mis palabras y comiencen a construir desde lo que tenemos, desde nuestra Semana Santa, así, global, sin parcelas, sin cofradías ni cofrades que se “sientan” los mejores, pues... mi intención es hacer ver a todos los que me escuchen que TODOS somos los mejores.

12 de octubre de 2007

LA MANO NEGRA

Cuando aquél día de la primavera de 1883 era ajusticiado Pedro Corbacho, muchos vieron satisfechos sus anhelos de venganza. Era el fin de la Mano Negra. Se hacía justicia.

¿Se hacía justicia?
De la Mano Negra nunca fue constatada su existencia. Aun así, la posibilidad de poder descargar conciencias sobre “los otros” era algo difícil de ser rechazado. Pero jamás pasó de ser un rumor, que creció y creció gracias a vientos favorables, pero carente de la más mínima solidez. Y este rumor fue capaz de, por si solo, llevar a prisión a más de cinco mil personas. Esta falacia consiguió que Pedro Corbacho perdiese su vida por mor de una injusta sentencia. La tensión social debida a la escasez de las cosechas permitió que el símbolo de la mano negra circulase por Cádiz como reguero de pólvora, favoreciendo los intereses de unos cuantos que, casi con seguridad, fueron los auténticos artífices de esta entelequia. Lo lograron y se beneficiaron con ello. Pero los pobres campesinos de esas tierras de sol y vid, olvidaron los fandangos y tanguillos para sufrir en sus propias carnes la consecuencia de la mentira. Y Pedro Corbacho, murió.
Sirva esta personal interpretación de las decimonónicas revoluciones campesinas para aplicarnos la moraleja.
Muchos cofrades salmantinos creen que la Mano Negra sigue actuando. Que ha transportado su espíritu hasta estas tierras leonesas tan enamoradas del sur donde nació, y se ha introducido en algunos de nuestros hermanos cofrades, dirigentes o no, permitiéndonos hacer de ellos sospechosos de todo lo que se nos representa como contrario a nuestros intereses; dejándonos el terreno despejado para que, sin dolor de conciencia, podamos ensañarnos con ellos como si de trapo fueran. Sé que es duro y difícil ser ecuánime cuando, esto también es cierto, algunos de estos sospechosos han tenido actuaciones más que criticables en su personalismo directivo. Pero no siempre es así y no todos los burros comen del mismo pienso.
Seguramente la Mano Negra existió para algunos, quienes fueron capaces de perpetrar fechorías amparados por la aparición de la “organización”. Fueron esos y sólo esos, los merecedores de la acción de la justicia, pero ésta fue, seguramente por facilidad y guiada por intereses muy particulares, contra quienes nada tuvieron que ver en el asunto, quedando impunes los primeros.
Seguramente, algunos de quienes dirigen nuestra Semana Santa han actuado de forma cuestionable más de una y de dos veces, pero de ahí a pensar en la existencia de una Mano Negra media un abismo.
Creo que la Mano Negra no existe. Creo que hay actuaciones equivocadas pero que no debemos disparar a todo lo que se mueve sin antes interesarnos por el conocimiento de la verdad. Creo que no es bueno generalizar sólo porque así se ven cumplidos nuestros intereses de crítica y venganza, alimentados por rumores variopintos e interesados. Creo que no todos son blancos ni negros. Creo que hay muchos grises con infinitas tonalidades; que todos somos más o menos grises y que todos, en algún momento, hemos querido imponer nuestro criterio por encima de la razón y de los demás, dándo pábulo a rumores interesados. Equivocadamente. Creo que todos soportamos nuestro pedacito de cruz y debemos resignarnos a ello.
No veamos manos negras donde lo único que hay son personas que se equivocan. No hagamos de pequeñeces, auténticas revoluciones que nos conduzcan a peores estados.
Ruego por que seamos capaces de comprender, sin aprovechar nuestras situaciones y condiciones para descargar toda nuestra inquina en “los otros”. Olvidémonos de manos negras, aunque a veces parezcan estar ahí.

¡No volvamos a ejecutar a Pedro Corbacho en su segura inocencia!

11 comentarios:

Lucano dijo...

Las que nos hacen falta son manos a la obra, manos vacías, manos entrelazadas... No hay tiempo para tiznarlas.

LUIS SANTOS DE DIOS dijo...

Creo que las manos nunca deben venir vacías. Siempre llenas de ilusión, de deseos, de esperanza, de ganas de trabajar, de fraternidad, de cofradía, de... Aunque sean negras, pero siempre con las palmas blancas. Pero, incluso a las Manos Negras, hay que otorgarles siempre el beneficio de la duda, intentar comprender los motivos que las mueven y, después, juzgarlas con humildad.
Un saludo,
Luis Santos

rober dijo...

Caprichos de internet: 2 ventanas abiertas, en una te veo hablar de justicia y otra me sirve de base para cortar y pegar una frase que dice ser anónima:

"Nunca pienses que lo justo es lo correcto porque si te meten un dedo por el culo queda justo, pero no es lo correcto".


Por mi, no más actuaciones equivocadas pero sobre todo, mucho interés por el conocimiento de la verdad.

Lucano dijo...

"Y al final del camino, me preguntarán: ¿Has amado?. Y yo no diré nada. Mostraré mis manos vacías y el corazón lleno de nombres". Me refería al desprendimiento y a la pobreza de las manos vacías en este poema de Mons. Casaldáliga. Siempre humildad, claro. Y los juicios ya habrá quien los haga.

LUIS SANTOS DE DIOS dijo...

Yo, por el contrario, recordaba la letra de una canción de mi juventud: "Traigo las redes llenas, manos vacías. Las redes son del amo, las manos mías. ¿Cuándo serán las redes mías y el amo mi hermano?" (la verdad es que así a vuelapluma no recuerdo bien la última palabra, pero esta es la que me parece correcta).
Un saludo,
Luis Santos.

LUIS SANTOS DE DIOS dijo...

Rober, creo que, al final, lo justo siempre llega a ser correcto. Lo importante es que no te metan el dedo por el culo. Y si lo hacen quedará incorrecto aunque ajuste, pero no será de justicia.
Creo que la justicia es algo imprescindible, aunque se equivoque. Y sobre todo nuestra propia justicia, que es la que nos permite dormir con la conciencia tranquila. Porque, al final, con justicia, se alcanza la verdad, se descubre a los tramposos y caen los dictadores. Tiempo al tiempo. Y... atención a lo que se acerca.
Un saludo,
Luis Santos

rober dijo...
El autor ha eliminado esta entrada.
rober dijo...

(El anterior comentario ha sido publicado y suprimido por mi para hacer una corrección)

Dices: "lo justo siempre llega a ser correcto... Creo que la justicia es algo imprescindible, aunque se equivoque". Para mi, cuanto menos esto es discutible. No creo que lo justo siempre sea lo correcto ni que uno desemboque en otro. Serán secuelas de mis causas perdidas.

Al menos coincido contigo en lo de dormir con la conciencia tranquila. Es la principal enseñanza que me dió mi padre de pequeño. Pero no creo que todo el mundo tuviera la oportunidad de aprender algo así.

Y respecto a "Tiempo al tiempo. Y... atención a lo que se acerca". Que pereza, Luis, que pereza. Menos mal que ya estamos curados de espanto y no nos asustamos de nada, pero vamos, no creo que el tiempo corra a mi favor ni quiero estar para comprobarlo.

LUIS SANTOS DE DIOS dijo...

Hay quienes, como tú, a base de experiencias negativas injustas, tienen un fundamento para hacer crítica de forma razonable. Esto es justo. No es de esos, de vosotros, de los que hablo, sino de todos aquellos otros que, de forma ignorante y simplemente siguiendo la estela de otros anteriores que a su vez siguen a otros más antiguos, sin motivos ni razones que les permitan ejercer la crítica, tiran la piedra al bulto, a ver si dan a algo o a alguien, pero sin criterio ni razón, con un desconocimiento completo de los qué y los quienes. Para lapidar a alguien uno debe estar seguro de que tiene motivos y argumentos suficientes para hacerlo y, si no, no creo que haya quien libre de causa pueda tirar la primera piedra. Lo que no puede ser es que nos comportemos de forma osada, haciendo daño a personas, sin tener motivos, simplemente por alimentar bulos y rumores.
Un saludo,
Luis Santos

berrendita dijo...

Yo estoy contigo, Luis. Lo justo es lo correcto. Necesariamente. Si no, no es ni lo uno para otro. Al menos para mi. Eso no quiere decir que sea lo fácil. Es más: sé que quienes pensamos así no tenemos más manos negras en nuestras vidas que nosotros mismos.
Aún así, lucano, si me preguntan al final de mi vida que si he amado diré que sí, aunque sea con las manos vacías y con la piel tiznada del polvo del camino o arrancada a tiras con mis propias manos.
El resto de manos negras, siguen sin interesarme. No son mi película, no son mi Semana Santa.
Un abrazo.

LUIS SANTOS DE DIOS dijo...

Creo que ninguno de los que aquí participamos nos tenemos por miembros de ningún clan oscuro y sé que todos podríamos mostrar nuestras manos limpias. Porque en nuestra Semana Santa creemos en la justicia y ésta es correcta, aunque algunos veamos los renglones torcidos.
Un saludo,
Luis Santos