...Del Principio y De Mi Principio...

Quiero dejar en el aire un grito solitario que se perderá en el vacío virtual sin alcanzar ningún oído. O quizá sí alcance a algunos que, compartiendo o no mis reflexiones, se sientan estimulados por mis palabras y comiencen a construir desde lo que tenemos, desde nuestra Semana Santa, así, global, sin parcelas, sin cofradías ni cofrades que se “sientan” los mejores, pues... mi intención es hacer ver a todos los que me escuchen que TODOS somos los mejores.

4 de octubre de 2007

RENOVADORA RUTINA


Se me hace duro entrar cada mañana en estas páginas y comprobar que nada ha cambiado, que es lo mismo que ayer y que anteayer y que...

Se me hace duro querer escribir y no encontrar qué decir.

Se me hace duro mantener un ritmo de bitácora cuando los momentos no son apropiados, pues la distancia en tiempo y espacio me aproximan más a lo inmediato y mi "pasión" queda en lontananza.

Aun así, todas las mañanas entro en estas páginas para comprobar lo inevitable y además, aprovecho para visitar a los amigos, conocidos y desconocidos, que, como yo, seguro que también se topan cada mañana con esta cruda realidad. Con su cruda realidad. Pues no es fácil mantener constancia en este compromiso. Y estas visitas, carentes en su mayoría de resultados, me sirven para mantener un estimulante vínculo, para sentir que estamos ahí aunque no renovemos contenidos con la frecuencia que deseamos. Nos sentimos cercanos y participamos de una complicidad que resultaría ridícula si no fuésemos un elemento más del conjunto.

Por eso, hoy, casi con el cambio de calendario, me he propuesto escribir aun a costa de no decir nada. Sólo por la satisfacción de ver algo nuevo, cuando mañana cumpla el ritual de visitar mi bitácora. Sé que es pueril, pero estaré expectante por el cambio. Porque sé que esto me ayuda a mantener contacto con lo intangible, con lo desconocido, con lo virtual.

Y, sin embargo, a pesar de todo, siempre podemos encontrar algo que decir. Algo por lo que hacer que esta rutina sin ritmo se muestre útil.

Decir del pasado o del futuro, pero siempre algo que decir.

Decir que en lo próximo, terminan ciclos, de rosario y luz, de alegría y resignación para muchos de los que participamos. Luz que ha permitido el contacto cofrade con la disculpa de la imagen. Rosario que demostrará la unión por encima de todo, a pesar de pareceres.

Decir que hoy comienza un ciclo. Sesiones periódicas que harán de sus participantes, personas que puedan vivir el espíritu cofrade de forma más profunda, sin tener por ello que abandonar nuestra tradición.

Y, hablando de tradición,... tengo que insistir. ¡No volvamos a errores de un pasado tan presente!

Creo que las tradiciones no son buenas si ostentan como único argumento en su favor el de su perdurabilidad temporal. Creo que hay momentos en los que una tradición se asienta en el inmovilismo y deja de ser tradición para convertirse en yugo esclavizador. Creo que hay tradiciones que, llegado el momento, pierden todo su sentido y se transforman en elementos de distorsión y enfrentamiento.
Para poder construir es inevitable la destrucción. Y, de tener que romper, carguemos contra lo obsoleto, contra lo que ha cerrado su ciclo. Sé que es más cómodo permanecer en la cálida y segura quietud de lo conocido, pero, de vez en cuando, deben surgir revoluciones, movimientos que, luchando contra tradiciones incómodas y anacrónicas, posibiliten la expansión de las ramas tiernas que buscan propio acomodo alrededor del tronco materno. Corrientes que limpien las auténticas tradiciones de plastones y repintes a los que el paso del tiempo confirió condición de tradición sin ser merecedores de ello. Cofrades disconformes con lo establecido que, desde su compromiso con la auténtica tradición, no tengan que solicitar permiso para ser ellos mismos.

Debemos no sólo permitir, sino exigir, que se restauren las verdaderas tradiciones y se limpien de obsolescencia, para que resplandezcan de nuevo en estos tiempos, completamente recuperadas o incluso cargadas de novedad, sin tener que arrastrar rémoras de otros tiempos.

Sé de la futilidad de mis palabras. Sé de los sonidos escritos en el vacío. Pero tenía que decir algo, aunque no tuviera nada que decir.

7 comentarios:

Lucano dijo...

Para no tener nada que decir, has dicho bastante. Comparto tus sentimientos al visitar estas páginas de unos y otros, en particular en esos días en que ninguno ha renovado su primera plana y no me resisto a rebuscar en las páginas de ayer párrafos leídos demasiado aprisa, frases que me suenen de forma distinta... Sigamos rastreando y renovando la manida palabra "tradición", con sus luces y sus sombras.

rober dijo...

Si te sirve de consuelo intento ser asiduo visitante a esta bitácora. Supongo que gran parte de esas mil y pico visitas contabilizadas serán culpa mi.

Aunque haya noticias para abrir más de un debate y conversación, tal vez el tono, secretismo y contenido sea tal que nos cause cierta pereza para comentarlas.

Aún así, se me adelantó Lucano (que raro): menos mal que no dices nada.

Seguiremos teniendo pendientes cafes y flores...

LUIS SANTOS DE DIOS dijo...

No es que me consuelen, sino que vuestras visitas sirven de estímulo, como ya he dicho otras veces. Y lo agradezco, lo sabéis.
Espero que conforme vaya acercándose el tiempo de cuaresma, estos diarios pensados para la semana santa vayan desperezándose y se muestren más ágiles.
Lo de los cafés comprometidos, ya lo dije, en tertulia y al amor de un interés compartido. Cuando quieras, Rober. Para las flores... en cualquier momento.
Un saludo,
Luis Santos

Iacobus dijo...

Como dice Lucano, para no querer decir nada, ya dices mucho.
Yo también siento esa pereza de la que hablas, a mi también se me hace dificil mantener mi blog diario y soy quizás el que menos entradas realizo, pero disfruto cada día entrando en los blogs que siempre me dan la oportunidad de conocer algo mas de las personas.
Saludos.

LUIS SANTOS DE DIOS dijo...

Sírvanos de consuelo, amigo Iacobus, el que la calidad deba primar por encima de la cantidad. Con ello, nos daremos por satisfechos.
Un saludo,
Luis Santos.

berrendita dijo...

Preciosa entrada, Luis. Dices mucho y dices bien. Pero piensa que a veces son más elocuentes nuestros silencios que las palabras. En cualquier caso sabernos ahí hace que siempre tengamos algo que contar.
Un abrazo.
p.d.: Ese café.... ;)

LUIS SANTOS DE DIOS dijo...

Tú lo dices, Berrendita. Ahí nos sabemos y basta. Para qué más elocuencia.
De lo del café... espero que no tengamos que dejarlo para Cuaresma, cuando los ánimos cofrades comienzan a bullir. Corrales es un buen pueblo y pilla a mitades... aunque prefiero cualquiera de los dos extremos del camino y, como le dije a Rober, la tertulia al amor de nuestra "pasión" (o pasiones).
Un saludo,
Luis Santos