
Vuelvo a insistir. No se puede considerar mi memoria como la mejor herramienta para ser usada como agenda, pues con cada día le aparecen nuevos orificios por los que se escapan sus contenidos, convirtiéndola más en filtro de abstracciones que en almacén de datos.
Aun así, a pesar de este carácter selectivo que está adquiriendo para mis recuerdos, consta entre ellos una ¿sentencia? que dejé entre estas notas hace días: "Porque, al final, con justicia, se alcanza la verdad, se descubre a los tramposos y caen los dictadores. Tiempo al tiempo. Y... atención a lo que se acerca."
Pues bien. Parece que "lo que se acerca" está más próximo de lo que algunos imaginábamos. Al menos eso creo.
Ahora, los aires otoñales responsables de mecer las hojas de los árboles ya decrépitas y amarillentas, obligándolas a caer para facilitar una sana renovación, también van a remover algunos órganos de dirección de la Semana Santa salmantina.
Se respiran aires de cambio. Aires frescos que, por la cercanía invernal, podrían helar el ambiente si se les deja avanzar. Cambio de magnitud desconocida, pero cambio al fin.
Posiblemente se abra una nueva oportunidad para que unos cuantos privilegiados (¿?) puedan acceder a ese cargo al que en su día (y no hace tanto de ello) renunciaron por no perder la cálida comodidad del anónimo far niente.
Digo que son unos cuantos privilegiados, pues sólo aquellos que han pasado por la más alta jerarquía dentro de una hermandad o cofradía pueden ser considerados como tales. De ellos, la mayoría son nuestros Hermanos Mayores, quienes desde su responsabilidad, trabajan más o menos activamente por su cofradía y el resto, los menos, felices jubilados que, desde su emeritazgo, todo lo más han continuado su tarea cofrade junto al resto de sus hermanos, después de haber probado el agridulce sabor del cargo.
Posiblemente ahora, todos ellos tengan una nueva oportunidad de ponerse al servicio de nuestra Semana Santa y sus cofradías. Posiblemente ahora, sea el momento de recoger un testigo, empañado su brillo por manoseado, y pulirlo para recuperar el resplandor de esta pasión que nos invade.
Posiblemente ahora, uno de esos candidatos tenga la oportunidad de llevar a la práctica todo aquello que en su día, entre los humos aromáticos de las tertulias, a la vera de un café, o en nuestros cabildos y juntas generales, les sugerimos para bien de nuestra Semana Santa. Así lo creímos y así lo defendimos. Y defenderemos.
Seguramente sea momento de comenzar un nuevo ciclo. Creo que así debe ser, pues del actual no sé si ha alcanzado un exahusto agotamiento o ha pasado a convertirse en vicioso. Círculo vicioso.
Necesitamos renovación. Renovación con consenso, con la anuencia no sólo de los que participan en los plenos de este máximo órgano, sino de los cofrades salmantinos. Al menos de los que manifiesten interés y sientan preocupación, que los hay, y más de lo que muchos piensan. Nuevas personas para nuevas ideas.
Sé que ya lo pedí. Hace ya más de un año (¡maldita memoria selectiva!). Pero insisto, pues suscribo tal cuál todo lo que escribí aquél día (http://lsantosdedios.blogspot.com/2006/10/elecciones.html). Animemos a quienes pueden, a participar en esta renovación, para que después no haya que lamentar la omisión. No podemos repetir nuestros errores. Debemos mirar bien la piedra para no volver a tropezar con ella al confundirla entre la hojarasca.
No sé si será así, pero parece que el frío traerá novedosos cambios. Si así fuese, aprovechemos la oportunidad. En nuestras manos queda. Carpe diem.
8 comentarios:
Vaya, Luis, siempre trayendo primicias, o al menos para mí, tan desinformado del meollo de la cuestión. Entonces, ¿a qué se debe tal proceso electoral? ¿A la renovación de estatutos de la Junta de Cofradías que parece dilatarse en el tiempo? Se me ocurre que ante esa eventual situación, que es la hipótesis que manejo, primero habría que ver si cada cofradía los enmienda, los aprueba y luego se integra en la Junta. Quizá parto de una premisa errada y tu respuesta me aclarará. En todo caso, me alegra la vigencia de aquella entrada que a Roberto hizo exclamar: "¡Sigue así!". Pues eso. Un saludo. Tomás.
No, querido lucano. En ningún momento he recordado la reforma de estatutos pues, como bien dices, se dilata en el tiempo sin que se alcance a ver un final.
Mi comentario va más por otro camino, más arduo, en el que algunos han entrado y no ven la vuelta atrás. Ya le dije a Rober que tengo conocimiento de comportamientos cuestionables, si no anómalos, lo que no tengo es el tangible que lo demuestre. Pero todo llegará. Con esto, los que tienen en sus manos el cambio, los componentes del pleno de la Junta de Cofradías, deberán ser quienes decidan si se debe renovar o no. Yo sólo digo que, en mi opinión, no solo es necesario, sino urgente. Hay cosas que no se deben tolerar y, tras tropezar otra vez con la misma piedra, es hora de cambiar galgos y collares.
Un saludo,
Luis Santos
Paso de intrigas palaciegas.
La verdad es que tampoco me entero muy bien si hablais de elecciones, comportamientos... huele todo tan podrido como lo que hemos estado criticando durante este tiempo. No me apetece jugar a las adivinanzas.
Esta no es mi Semana Santa.
La verdad, Rober, es que no es mi intención intrigar, sino descargar un poco mi malestar con situaciones extrañas de las que me duele no poder ser más explícito. Lo que sí te digo es que es cierto que hay comportamientos criticables que pueden, que deben, desembocar en un cambio. Hay cosas que considero intolerables, aunque, estando donde estamos, quizá tengas razón y sea mejor esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos. Pero, en todo caso, no pretendo jugar a adivinanzas. Tenlo por seguro.
Esta tampoco es mi Semana Santa y creo que permanecer pasivos tampoco es solución.
Un saludo,
Luis Santos.
Bueno bueno Luis veo que las dimisiones de determinadas personas te han hecho pensar como a mi que la época del "cacique de la poltrona" ha llegado a su fin.
Lastima que solo unos pocos peuden ser los privilegiados de ser elegidos, y viendo lo que hay, pocos, muy pocos son capaces de llevar a buen puerto la nave de la Semana Santa. Lo malo es que esos pocos no quieren saber nada de la Junta de Cofradias, es decir, bastante tienen con sus hermandades.
A buen seguro que la candidatura fantasma del otro año volvera a lazar sus redes a la captura del posible voto.
Tiempo al Tiempo y encomendemonos al Espiritu Santo, como hacen los cardenales en un conclave, para que se eliga a la mejor persona, aunque visto lo visto hay poco donde elegir.
Saludos
Ahora que nadie se lleve las manos a la cabeza y se asuste. Lo que tenemos es así y nada ni nadie ha cambiado en los últimos tiempos (ni para bien ni para mal) como para ahora analizar ahora ninguna novedad. Siempre he pensado que tenemo lo que nos merecemos.
Tu siempre has pensado que desde la Junta se puede cambiar las cosas y que es "un órgano supremo". Yo no lo veo así, no obstante tal vez conozcas algún posible candidato sin salir del corro que pueda hacer algo...
Recuerdo haber escrito un "virgencita virgencita, que me quede como estoy", pero a partir de ahora es mejor aplicar lo de "a rio revuelto..."
En eso estamos de acuerdo, Rober. Lo de "órgano supremo" no se sostiene por ningún lado. Si se consigue redefinir, y darle atribuciones para lograr esa tarea ardua de insertar a las cofradías en la Diócesis, entonces podría tener su importancia y su atractivo. Hoy por hoy, lo que allí ocurre va por otros derroteros, que personalmente me interesan entre poco y nada.
Creo que, en el fondo, todos pensamos igual, aunque lo manifestamos con distintas palabras y hacemos hincapié en diferentes partes del discurso. Pero, en su conjunto, es lo mismo para todos nosotros.
De todo esto, yo sí creo que la Junta de Cofradías podría ser algo más de lo que es (no sé si "órgano supremo" pero sí "algo"). Mucho más de lo que es. Pero hay que dedicarle la atención que merece, concederle la capacidad de maniobra que se merece (a costa de renuncias, por supuesto) y exigirle todo lo que se le deba exigir. Creo que hay, no una, sino muchas semanas santas (lucano tiene razón en la necesidad de redefinición y de integración real en la Diócesis). Es cierto que la Junta ha centrado (cuando lo ha hecho) su interés en una semana santa parcial y, en muchos casos, alejada de los intereses de los cofrades (no sé si de las cofradías). Pero ahora se puede y, creo que, se debe cambiar.
Un saludo,
Luis Santos.
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