
Domingo tarde. Vuelvo de viaje con la única intención de relajarme en casa. Lectura de prensa y la tarde deportiva en cualquiera de las emisoras que suelo escuchar. Descanso. Algo de sofá para enfrentarme a la semana que comenzará antes de que me dé cuenta.
Página 9 de "La Gaceta Regional". Leo sorprendido, aunque no me sea desconocida la noticia, que se formaliza la dimisión del Vicepresidente de la Junta de Cofradías y ésta arrastra a la del Tesorero de la misma. Sale a la luz parte de lo que, aunque de forma solapada por discreta, intentaba comentar hace unos días.
Ahora es público. Ahora es notorio. Pero, hay más. Mucho más. Ya llegará.
En estos momentos, en los que el cansancio del viaje actúa como inhibidor de la fluidez necesaria para analizar críticamente estos hechos, no quiero, sin embargo, dejar pasar el momento y que, por tardías, mis palabras pierdan la frescura de la inmediatez. Por eso, sólo unas líneas continuadoras de la reflexión anterior.
Hace ahora casi un año, la Junta de Cofradías a través de su órgano más numeroso, el Pleno en el que están representadas todas nuestras cofradías y hermandades, renovó su confianza en un Presidente que acababa de finalizar mandato, concediéndole la posibilidad de continuar con un nuevo periodo. Así. Sin más. Pero esto ya lo critiqué en su momento y no será ahora cuando lo retome. No obstante, de todo aquello, lo que sí recuerdo es que el mismo día de su elección, el Presidente-candidato ya contaba con su equipo de confianza y así lo dijo. -...¡Bueno!, al menos sigue con quienes ya estaban con él y le sacaron las castañas del fuego en tantas ocasiones-. Así pensamos muchos. Porque estoy seguro de que por sí solo...
Ahora, tras un año de mandato, ninguno de los que le acompañaron en aquél momento está ya a su lado. Algunos se fueron nada más comenzar y otros acaban de hacerlo. Ahora, el presidente de la Junta está solo. Digan lo que digan.
No quiero evaluar su gestión, ni lo voy a hacer; entrar en si ha sido buena o mala. Esto queda para charlas de café. Creo que, en su momento, ya manifesté mi opinión y, esto sí lo puedo decir, la mantengo. La mantengo más consciente, más consolidada y con mayor número de elementos enjuiciables.
Lo que quiero ahora, continuando con lo que dije hace días, es que nuestros representantes en la Junta de Cofradías recapaciten sobre la situación. Que evalúen si un presidente que ha sido abandonado (o ha necesitado renovar) por todos los cargos de confianza que de él dependían es el mejor para continuar al frente de esta nave.
Lo que quiero ahora es que nuestros representantes en la Junta de Cofradías aprovechen la situación y propongan, se propongan, una renovación exhaustiva de este órgano.
Lo que quiero ahora es que, de una vez por todas, si pudiera ser, la Junta de Cofradías pase a ser lo que debe ser. Un elemento de integración de todas las semanas santas que vivimos a lo largo del año. Que deje de ser un mero gestor de subvenciones, aplicadas con mayor o menor acierto en partidas más o menos justificables, para comenzar a representar a todos los cofrades salmantinos, a nuestra Semana Santa (ahora sí, con mayúscula), sin miramientos ni discriminaciones, buscando el bien común y, sobre todo, sin entrometerse en el día a día de nuestras cofradías y hermandades, sin imponer criterios y normas que afectan sólo a unos, en beneficio (interesado) de otros.
Lo que quiero es que nuestros representantes en la Junta de Cofradías aprovechen la situación y remuevan de su cargo a un presidente que ha perdido todo lo que aportó (no sé si poco o mucho) para su renovación en el cargo.
Lo que quiero es que nuestros representantes en la Junta de Cofradías se den cuenta de la importancia del cargo de Presidente y actúen responsablemente.
Así, creo que muchas de las reticencias que casi todos tenemos hacia la Junta de Cofradías podrían ir desapareciendo poco a poco. Creo que se podría ir adelante e integrar todas esas semanas santas dispersas, con intereses variopintos y pesos diversos en nuestras hermandades y cofradías, en una Semana Santa (sí, también ahora con mayúscula) en la que lo más importante no fuese decidir cómo gastar las subvenciones (cosa de por sí importante), la ubicación de autoridades en los cortejos (cosa de por sí importante), el caritativo reparto de míseras cantidades económicas entre hermandades y cofradías, dando la sensación de "reparto de clámide" (cosa de por sí importante), u organizar actos, sin sentido en muchos casos, por la falta de previsión y de programación (cosa de por sí importante). Una Semana Santa en la que la Junta de Cofradías sirviese de elemento canalizador de los intereses de las cofradías y hermandades, sin necesitar tener intereses propios. Una Semana Santa representada, bien representada, por esta Junta (por su Presidente) en foros y órganos, pero sin restar protagonismo a sus propios representados. Una Semana Santa, en fin, en la que la Junta de Cofradías, con su Presidente al frente, fuese capaz de integrar todos los intereses comunes de nuestras cofradías y hermandades respetando los intereses particulares de todas y cada una de ellas, actuando en su caso como intermediador pero jamás como juez y parte en defensa de poco claros intereses propios o de parte.
En definitiva, y ya habrá momentos en los que volver a tomar el tema, necesitamos una Junta de Cofradías que represente a nuestras cofradías y hermandades pero que no usurpe su identidad. Que cumpla con su misión. Una misión encomendada por nuestras hermandades y cofradías para lo que todos deberán renunciar a parte de sus intereses. Una misión, en fin, que permita a todos sentir a la Junta como nuestra, como algo de nuestra Semana Santa, y no como un cónclave de viejas glorias sin función ni sentido. Una misión que nos permita considerar a la Junta de Cofradías como órgano máximo de nuestra Semana Santa sin menoscabo de lo que todos y cada uno de nosotros consideramos como máximo: nuestra cofradía.
7 comentarios:
No hace falta andarse con juegos:
Vaz sabía en el momento de salir elegido que no tenía ni secretario ni tesorero y aún así dijo que repetía equipo. Los "otros" estuvieron haciendo cábalas para ver si presentaban candidatura, le han dejado hundirse y ahora serán los salvadores de la patria.
De las pocas alternativas que tenía para formar equipo hace un año eligió el bloque de la Hdad Dominicana (cuanto tenía más opciones) y ahora salen huyendo. ¿Por qué no los criticas ahora como hiciste en su momento con el anterior tesorero? ¿Por qué nadie explica el papel de la secretaria?Nadie se cree que los dimitidos no sabian como funcionaba la Junta y su presidente.
Conclusión: si realmente crees lo que escribes, presentate a las elecciones que sin duda habrá que convocar. Puede que no te falten apoyos.
Lamentable. Así salimos perdiendo todos. La imagen exterior (principalmente en prensa) de la Semana Santa de Salamanca deja mucho que desear: cuando no sale algún descontento por procesiones, es por videos del ayto, por la borriquilla, por dimisiones de jefes de paso y cargos, etc.
Repito: lamentable. Abrirme que me bajo en la próxima parada.
Robre ahora más que nunca es cuando hay que permanecer en el autobus y no bajarnos en la próxima.
Creo, que por el bien de la Semana Santa, hay que intentar que "los otros" no sean "los salvadores" sino los reflotadores de una institución que ha estado a la deriba muchos años y en la que ha primado mas las rencillas personales y los intereses particulares que el interes común.
Yo tambien, me he sorprendido con la notcicia en la prensa, ya se sabia pero ¿por que aparece en prensa?. Intentemos buscar la respuesta pues creo que la publicación de esta noticia no es sólo por la mera intención de que sea conocida por los ciudadanos salmantinos.
Pienso, amigo anónimo, que tienes razón en mucho de lo que dices, aunque no del todo.
No he sido yo quien haya hecho cábalas (como tu dices) para presentar una candidatura en aquél momento ni tengo interés en sentirme salvador de patria alguna.
Ciertamente podría hablar del Vicepresidente dimisionario, pero no he querido. Simplemente. O quizá no tan simple, pues debería contar cosas que ahora mismo no puedo, pero que espero se lleguen a saber en su momento. Entonces, sí hablaré del Vicepresidente, del Tesorero y del Presidente. Por supuesto. Pero, aun siendo consentidores, los dos primeros, han dependido (a su pesar en ocasiones) del Presidente y éste, ahora que está solo, ya no tiene lugar en la Junta. Esta es mi opinión y es lo que me planteo. Sin más.
De igual modo, la Secretaria depende directamente del Presidente. Él sabra los cómos y porqués de este cargo y de quien lo ostenta y debería ser el propio Presidente quien diese las oportunas explicaciones. Aunque pocos son los que se las han pedido.
Termino. Por supuesto que creo en lo que escribo, y si me conoces (yo a tí creo que no) sabrás que siempre he abogado por una Junta de Cofradías diferente a la que tenemos, más representativa y menos ejecutiva, al menos como ha venido "ejecutando" hasta el momento. Creyendo en esto, es cierto que podría presentarme para llevarlo adelante, pero creo que hay personas mucho más válidas que yo y que, con buenos consejeros, serían excelentes presidentes de nuestra Junta de Cofradías. En cuanto a los apoyos, no sé si los tendría o no, aunque habría que calar el melón para saberlo.
Rober, no te bajes. Hacen falta muchas manos para seguir con esto y sobre todo las de los verdaderamente interesados por el futuro de la Semana Santa. No te bajes.
Un saludo,
Luis Santos
Iacobus, no dejes que la responsabilidad de reflotar esto quede en manos de "los otros". Que sea entre todos y que sea para bien. Es algo que llevamos pidiendo mucho tiempo y en algún momento hay que decidirse a dar el paso. Pero todos a una, por el interés común.
Un saludo,
Luis Santos
Tan cerca y tan lejos, Luis. Y todo es extrapolable, y todo es lo mismo. Ojalá tengáis suerte con la nueva etapa que se os avecina en el seno de la Junta de Cofradías. Vuestra Semana Santa -que también es un poco mía- se lo merece. Por encima de los personalismos y de los enfrentamientos de patio de colegio, que de eso en esta tierra mía también vamos bien servidos.
Un abrazo.
Cierto, Berrendita. Todo es extrapolable. Todo es lo mismo. Sólo cambia el color de nuestro hábito, pero siempre seremos los mismos. Siempre seremos cofrades. Allá donde sea. Allá donde haya Semana Santa.
Que sea siempre para bien.
Un saludo,
Luis Santos.
Publicar un comentario en la entrada