...Del Principio y De Mi Principio...

Quiero dejar en el aire un grito solitario que se perderá en el vacío virtual sin alcanzar ningún oído. O quizá sí alcance a algunos que, compartiendo o no mis reflexiones, se sientan estimulados por mis palabras y comiencen a construir desde lo que tenemos, desde nuestra Semana Santa, así, global, sin parcelas, sin cofradías ni cofrades que se “sientan” los mejores, pues... mi intención es hacer ver a todos los que me escuchen que TODOS somos los mejores.

29 de agosto de 2007

NIVEL


Tengo un amigo, cofrade heterodoxo aunque amante de la Semana Santa desde su niñez, que siempre que puede me dice lo mismo: "La Semana Santa de Salamanca está en malas manos o, al menos, en manos equivocadas".

Este amigo mío, como digo, es cofrade de toda la vida, lo cual le viene de casta. Sabe ser reflexivo cuando quiere y, sobre todo, suele exprimir, de forma monocorde y hasta la obsesión, una idea o pensamiento.

Pues, este cofrade salmantino amigo mío, piensa que nuestra Semana Santa debería estar en manos (o en mentes) que el dice "de privilegio". Esto es, personas con estudios y cultura (de la que el tiene más de lo que sospecha), capaces de dirigir al resto simplemente por su condición académica "superior". El cree que los dirigentes de la Semana Santa no pueden ni deben ser personas del pueblo llano, obreros o jóvenes que, según él, insisto, carezcan de la adecuada preparación e, incluso, presencia física como representantes de un colectivo tan importante como el de los cofrades salmantinos. Siempre que puede, me dice que hay que renovar a los que están dirigiendo las cofradías. No porque no lo hagan bien, ni mal, sino porque deben ser "los de nivel" los que ocupen esos cargos.

Este amigo mío sabe que no soy de su opinión y que, aunque me cueste hacérselo entender, se lo argumento y argumentaré hasta el final (ad aeternum poniéndome más pedante de lo que aún soy). Sólo hay que recurrir a la historia de la Semana Santa y de las cofradías, desde sus origenes, para saber que es él quien se equivoca. Desde siempre (ab initio, más pedantemente) fueron los gremios artesanos o de trabajos varios los que se preocuparon por la atención hacia sus semejantes, creando agrupaciones que derivarían en cofradías para mejor atender a este interés común. De todos es sabido que sus ideales se centraban en la atención directa hacia sus semejantes y que esto derivó, siguiendo distintas intenciones, hasta la catequización popular expresada en las procesiones penitenciales. Seguramente, el camino que hubo de recorrerse no fuese sencillo, ni corto, pero, lo que si es meridianamente claro es que de forma casi exclusiva, siempre estuvo en manos de gente sencilla, con interés en el fin más que en la forma, sin necesidad de sentirse reconocidos ni admirados. Gentes, en fin, con un corazón dedicado al servicio hacia los demás, sin otros miramientos.

Y creo que este es el fundamental de los motivos por los que las cofradías han perdurado a través de los siglos. La igualdad sin discriminación, la aceptación de cualquiera que se sintiese cercano a los fines cofrades sin tener en cuenta su posición en la sociedad.

Seguramente, si las cofradías hubiesen sido obligadas a ser dirigidas por elementos sociales relevantes, los distintos y numerosos intereses, ajenos todos ellos a los fundamentales de las cofradías, habrían supuesto la desaparición de la mayoría de ellas. De hecho, apenas quedan recuerdos de las escasas cofradías creadas por y para las elites sociales o culturales.

En la actualidad, nuestras cofradías son herederas de ese espíritu que se mantiene desde siempre. Siguen sin tener en cuenta el origen y trayectoria de sus integrantes, salvo lo tocante a las exigencias básicas de pertenencia a las mismas. Y no se exige relevancia académica o cultural ninguna para pertenecer a las juntas directivas; y esto es bueno, pues se permite la participación de todos los cofrades en igualdad de condiciones. Y se demuestra, como se ha hecho durante siglos, que la capacidad no está en función del nivel de estudios, sino del nivel personal de cada uno de los cofrades. Pues la cultura cofrade es algo que no se adquiere en academias sino con la tradición y en el día a día, aunque tampoco estaría mal que muchos de nosotros pasásemos por cursos de formación y actualización cofrade.

Entre los dirigentes de nuestras cofradías los hay buenos, mediocres y malos, pero en ningún caso esta calificación les viene dada por su condición cultural, social o laboral.

Yo creo que es bueno aprovechar todo lo bueno de cada persona y, si es por los conocimientos debidos a sus estudios, ¡adelante!, pero si es por condición innata o de adquisición autodidacta, sin que para ello intervenga el criterio del paso por las distintas escuelas, pues ¡adelante! también.

Existen personas maravillosas en la semana santa salmantina. Tengo magníficos amigos en la semana santa salmantina. También tendré algunos excelentes enemigos, por supuesto. Pero, lo que sé con certeza es que ninguno de nosotros tuvo que pasar una reválida para el acceso a una cofradía y que todos tenemos valores más que apreciables.

No sé si mis argumentos, usados aquí de igual forma que con mi amigo, improvisados y a vuelapluma del recuerdo, convencerán a quienes esto lean, pero lo que si sé, y con certeza, es que existen excelentes dirigentes, con una dedicación admirable a sus cofradías, sin necesidad de demostrar rangos académicos como aval. Lo que sí sé, y con certeza, es que existen excelentes cofrades en nuestra semana santa que día a día demuestran mucho más de lo que podrían demostrar muchos de aquellos que presumen de títulos y diplomas.

Creo que mi amigo se equivoca. Ni a él ni a mí nos examinaron nunca para ingresar en una cofradía y los dos hemos dejado parte de nuestras vidas en ellas. Como muchos otros. Como todos.

Estoy seguro de que mi amigo se equivoca y de que es bueno que las cofradías sean como son, sin más requisitos de pertenencia que la caridad cristiana y la buena fe. Con ello se consigue que excelentes personas estén entre nosotros y que, además, puedan demostrar su capacidad de dirección, organización y trabajo. Pues no hay diploma que avale a un buen cofrade. Eso va implícito en todos nosotros. Se supone. ¿O no?

27 de agosto de 2007

NUEVO CURSO



Seguimos en agosto y se nota.

Desde que finalizase el mes de julio, apenas ha habido variación en prácticamente todos los diarios que suelo visitar. Tendré que tomármelo como algo natural. Como algo consustancial a la época estival, en la que todo parece relajarse y la flaccidez se adueña de nuestras fibras impidiendo, o al menos dificultando, un comportamiento siquiera cercano al que manifestamos el resto del año.

No obstante siempre hay cosas que contar, aunque la pereza haga que las vayamos postergando y, al final, olvidemos aquello tan importante que teníamos que contar. ¡No sería tan importante! Este será el recurso fácil que utilizaremos para, como la zorra, justificar la dejadez en nuestro diario, asemejándolo a maduras uvas inalcanzables.

Pero, hoy, en esta semana transicional entre meses, parece que todo comienza a recuperar el ritmo normal. Ese movimiento diario que imprimimos a todas nuestras acciones y que nos hace añorar, al mismo día siguiente, la relajación que acabamos de abandonar. A partir de ahora, comienzan movimientos, más o menos enérgicos, en nuestras cofradías y hermandades. A partir de ahora, algunos, los más implicados, los voluntariosos, los que verdaderamente demuestran sus ganas de trabajar durante todo el año, inician un nuevo curso, organizando actos y actividades para que, desde este mes de septiembre que ahora comienza y hasta bien pasada la cuaresma, no se pueda decir que la semana santa sólo muestra su actividad durante la Semana Santa. Lástima que este interés desinteresado no se vea recompensado, la mayor de las veces, con la respuesta del resto de nosotros, de los que tras no asistir ni participar, criticaremos duramente a esos dirigentes figurones que, en lo más íntimo de su ser, lo único que pretenden es estimularnos a la participación. Ellos seguirán estrellándose contra infinitos aguijones, mientras nosotros, la mayoría de los cofrades salmantinos, les criticaremos, segando la hierba continuamente bajo sus pies o, cuanto menos, les ignoraremos con desdén.

Sé que en algunas asociaciones y cofradías ya tienen el diseño de las actividades próximas. Y yo, siempre que mi tiempo me lo permita, intentaré reconocerles ese esfuerzo con mi presencia en sus actos. Sé que será poca cosa, pero al menos me servirá para valorar cariñosamente a los que, de forma completamente altruista, dedican su tiempo y sus ideas al resto de los cofrades salmantinos.

Así, desde esta modesta bitácora, quiero que se sepa que hay un Turista que, junto a sus compañeros de itinerario, ya ha comenzado a trabajar de cara a la próxima Semana Santa. Y lo hacen con criterio, pues no quieren que se les eche el tiempo encima y son muchas las ideas que bullen bajo los costales.

Igualmente quiero que se sepa, más bien recordar pues hace tiempo que se sabe, que la cofradía azul (como a ellos les gusta sentirse), también tiene su tiempo dedicado a preparar este mes y los que vienen. Que dedican su atención a niños y mayores con intención de hacerse presentes durante todo el año. También, por lo que he sabido, habrá quien, abandonando sus fabriles actividades en ese etéreo espacio que algunos llaman Salamora, dejará parte de su corazón entre los cofrades salmantinos, al pie del Cristo de los Doctrinos y junto al Lignum Crucis. Pues, allí estaré, si no existe impedimento.

Otros están ya preparando fiestas y festividades. Se nos vienen acontecimientos que todos esperamos como cada año. Nuestras fiestas patronales, Nuestra Señora de los Dolores, con celebraciones en la Hermandad Dominicana y en la Seráfica Hermandad del Cristo de la Agonía, la Exaltación de la Cruz, Nuestra Señora del Rosario y, seguramente, otros acontecimientos que por desconocimiento o falta de memoria no puedo reflejar.

Ahora que comenzamos a sacudirnos la galbana y a retomar nuestro día a día habitual, sólo quiero que se sepa que hay quienes, antes de que los demás hayamos siquiera deshecho las maletas veraniegas, ya están exultantemente rebosantes de actividades pensadas para los demás. Y nosotros, el resto, no sabremos o no querremos agradecérselo como merecen. Aunque no lo hagan con esa intención. ¡Lástima!


20 de agosto de 2007

DE CARA A SEPTIEMBRE

Llevaba unos días con ganas de volver a escribir, pero la relajación estival ha hecho que mi cerebro haya funcionado de forma ralentizada, por lo que la ausencia de ideas ha sido patente. Y cuando no hay nada que decir lo mejor es callarse, aunque algunos piensen que lo importante es hacer ruido aun no sirviendo de nada. Sin embargo, yo soy fiel seguidor de la máxima periodística de que el hecho de que no haya noticias es, en sí, una buena noticia (No news, good news).
Aun así, el hecho de haber estado disfrutando de relajantes playas y cálidos atardeceres en ambientes paradisíacos, no ha sido impedimento para estar al tanto de mi bitácora, de las de mis amigos y de lo que hubiera podido ocurrir en esta Salamanca cofrade a la que tanto quiero. Y se cumplió la máxima periodística. Nada nuevo en este insulso mes vacacional.
A mi regreso, con los sones de ultramar recorriendo aún mis neuronas, veo que el relajo sigue siendo el mismo, aunque ya comienzan a intuirse algunos movimientos de cara al próximo septiembre. Se acerca el siete de octubre y el morrillo de algunos ya reclama el protagonismo que ha permanecido oculto durante el verano. Así, hay quienes comienzan a preguntarse y a preguntar si este año habrá "Procesión del Rosario". Hay quienes especulan sobre este inmediato futuro y afirman, con mayor o menor grado de conocimiento real, que se hará la procesión como estos últimos años, que se hará la procesión únicamente por el Claustro de Reyes del convento de San Esteban, que no se hará procesión. Y esto combinado matemáticamente con las posibilidades de que sea en paso de costal o bien de banzos tradicionales. Y para ello, utilizan como elemento consolidante de sus argumentos a los frailes dominicos, a la Hermandad Dominicana, a los "costaleros del Rosario",...
Creo que es bueno que empiece el movimiento. Que se note que esto no está de capa caída y que sigue habiendo interés por los movimientos religiosos populares, aunque sólo sea en su vertiente popular. Ahora bien, quizá no sea tan bueno especular, haciendo crecer bolas de nieve en agosto que pudieran mover los ánimos en diferentes sentidos, no todos ellos adecuados.
Dejemos que quienes tienen en sus manos la decisión final la ejerzan con sabiduría y templanza, y que quienes están expectantes ante el suceso acepten el acaecimiento con dignidad y responsabilidad.
Aún tengo relajado el cuerpo por el tiempo estival, pero la transición es corta y en breve todos estaremos de nuevo rodando por los caminos habituales. Que este punto de partida septembrino no desestabilice lo que poco a poco parece que se va equilibrando. Dejemos las revoluciones para mejores causas, que las hay. ¿No es cierto?
Un saludo a mi regreso.