...Del Principio y De Mi Principio...

Quiero dejar en el aire un grito solitario que se perderá en el vacío virtual sin alcanzar ningún oído. O quizá sí alcance a algunos que, compartiendo o no mis reflexiones, se sientan estimulados por mis palabras y comiencen a construir desde lo que tenemos, desde nuestra Semana Santa, así, global, sin parcelas, sin cofradías ni cofrades que se “sientan” los mejores, pues... mi intención es hacer ver a todos los que me escuchen que TODOS somos los mejores.

21 de septiembre de 2007

PASO A PASO


He estado releyendo un librito que hace tiempo me recomendó un sacerdote amigo y que después de un tiempo en mi estantería merecía que fuese eliminado el polvo de su canto.

"Paso a Paso. Itinerario de fe para Hermandades y Cofradías", que este es su título, viene a ser ese nexo que todos los cofrades hemos reclamado de siempre como necesario para unir nuestra pasión por la Semana Santa (por las procesiones de Semana Santa) y esa formación religiosa que todos deberíamos poseer. Robando unas palabras de su presentación, realizada por Monseñor Carlos Amigo, los cofrades debemos unir nuestra condición de cristianos a nuestra presencia en el mundo, dando auténtico testimonio cristiano.

El libro se organiza en un itinerario de doce "tramos" a través del cual, y desde el sentimiento de Hermandad, nos orienta para llegar a ser Iglesia para el mundo gracias a la vivencia de nuestra fe. Todo ello con un esquema cofrade para los cofrades que hace del texto algo atractivo y fácil de seguir. Es una obra recomendable para todo cofrade que quiera ir más allá de la simple parafernalia de imágenes y procesiones, de cultos muchas veces sin sentido por desconocimiento y de "paganización" inconsciente por falta de acercamiento o incluso de rechazo hacia la doctrina.

Hay muchos cofrades, anónimos en su inmensa mayoría, que viven la Hermandad con fidelidad a estos argumentos y que no necesitan nada más para sentirse felices en la vivencia de su fe. Son muchos los que se acercan regularmente a participar en la actividad eclesial sin necesidad de manifestarse a los demás. Son muchos los que, desde el anonimato voluntario, pasan desapercibidos ante los demás, dejando que se pierdan valores que podrían ser muy beneficiosos para la comunidad.

Otros cofrades nos manifestamos públicamente con mayor profusión, aunque en muchas ocasiones perdemos el horizonte que nos debe guiar y nos quedamos en la parte más superficial de nuestra fe. Somos muchos los que vivimos pendientes de lo importantemente accesorio de nuestra Semana Santa, olvidando que esto no es sino un medio para hacer llegar a los demás (y a nosotros mismos) el verdadero sentido del Evangelio, de la auténtica liturgia que nos permita a través de nuestros actos una vida de verdadera comunión con Dios y perdemos la consciencia de que somos miembros de la Iglesia. Muchos somos verdaderos elefantes en cacharrerías, que, por hacernos notar, queremos llegar lo más rápidamente posible a la cúspide de la pirámide cofrade, saltando los peldaños de dos en dos y olvidándonos de cuestiones fundamentales como la oración, los sacramentos y, sobre todo, el testimonio. Seguramente tenemos también valores ocultos que podrían ser muy beneficiosos para la comunidad.

Algunos otros, el resto, los menos, viven su pertenencia a una cofradía con calma, con criterio, Paso a Paso, viviendo la fe desde la experiencia de ser cofrade. Son esos que, aun habiéndose dado a conocer, pues todos sabemos quienes son, no lo han hecho sino por el mero interés de servir a los demás, de participar activamente en la iglesia a través de su cofradía, de aportarse dando todo lo que son capaces de compartir. En definitiva, aprovechando de forma adecuada los "talentos" que recibieron para poder devolverlos multiplicados con sabiduría. Son cofrades de excelencia que deberían ser ensalzados por todos nosotros y sin embargo son generalmente obviados por todos pues no están en ninguno de los dos bandos mejor definidos. Son estos los verdaderos cofrades que deberían regir nuestras cofradías. Es de éstos de quienes deberíamos aprender los demás. Son éstos el verdadero bastión que debiera mantener esta tradición tan amada por todos nosotros. Para los demás, por exceso o por defecto, no sería malo que, de vez en cuando, acudiésemos a textos de formación como el libro mencionado en el principio de este escrito, pues lo estamos necesitando.

Por cierto, el librito que menciono es la punta de lanza de una serie de textos cofrades que se continúa con sugerentes títulos como "La Pasión Paso a Paso" o "Representaciones de la Pasión".


1 de septiembre de 2007

RONRONEA EL GATO

¡Llegó el momento!
Tras intensas semanas de, imagino, febril ajetreo y preparación, ha llegado uno de los momentos, imagino, más ansiados por él.
De entre sus múltiples ocupaciones, que le embargan prácticamente todo su tiempo, ha sido capaz de reservar unos momentos para celebrar el sacramento matrimonial. Ha conseguido despejar un poco su mesa de trabajo y, como uno más, como hemos hecho muchos, Julio se casa.
Imagino que durante todo este día los nervios se irán apoderando de él, haciéndose cada vez más presentes hasta el mismo momento de la ceremonia, a pesar de ser hombre curtido en cientos de batallas políticas y ciudadanas. Pero llegará al altar, de forma parecida a los que le precedimos y a los que le sucederán, y se relajará disfrutando de momentos inolvidables. Sí. Julio se casa.
Y, ¿qué tiene esto que ver con mi Semana Santa?
Pues no sé si será por su condición de concejal de festejos,... o de turismo,... o de comercio, pero, por alguna de ellas o por otras por mí desconocidas, lleva un tiempo siendo considerado el responsable municipal de la Semana Santa. Podría haber dependido del concejal de tráfico, o del de cultura, incluso del que sea responsable de asociaciones varias, o, en el culmen de la presencia municipal, podría ser objeto directo de la alcaldía-presidencia. Pero no. Hace ya tiempo que los vinculos municipales de la Semana Santa salmantina pasan a través de Julio López Revuelta, Concejal de Festejos, Turismo y Comercio del Ayuntamiento de nuestra ciudad.
Y será, seguramente por esta condición con atribuciones no escritas, por lo que la Semana Santa salmantina quiere estar presente junto a él en este día tan señalado. ¿Será por esto?...
Así, hoy, día en que se cumple este deseo de Julio de formar una familia, me viene a la memoria cómo en el último pleno de la Junta de Cofradías de Salamanca, con la anuencia callada de casi todos los representantes cofrades allí presentes, se decidió realizar un regalo a este edil por tan importante acontecimiento. ¿De verdad? Como lo cuento. ¡De verdad!
Este hecho, que debo comenzar diciendo que considero ridículo y fuera completamente de todo lugar, no pasaría de ser una mera anécdota risible, si no fuera por los precedentes que ya obran en el haber de nuestra Junta de Cofradías.
No ha bastado con invitar a pregonar nuestra Semana Santa a personajes públicos sin currículo que avalase merecer tal condición (alcaldes, rectores o presidentes de cámaras de comercio), o, incluso, hacer que una procesión, la procesión más tradicional de nuestra Semana Santa, dependiese, entre otros argumentos, de la ubicación de alcalde y concejales en el cortejo, cuando ya habían demostrado que eran capaces de abandonar su ciudad en esas fechas cambiando sus aires por otros más cálidos y costeros.
Bien es cierto también, y hay que reconocerlo caballerosamente, que con este ayuntamiento y este concejal, la Semana Santa salmantina ha visto seguramente los mejores momentos de los últimos tiempos, alcanzando niveles insospechados hace tan solo unos años. Se ha realizado un convenio muy favorable económicamente a nuestros intereses, facilitando restauraciones de imágenes e, incluso, nueva imaginería; la colaboración municipal en nuestras procesiones es excelente, con la participación de diferentes servicios municipales para el buen desarrollo de las mismas; alcalde y concejales participan en los actos organizados por nuestras cofradías, llegándose a otorgar la medalla de la ciudad a una de ellas como expresión de máximo reconocimiento; y, es mi parecer, la Junta de Cofradías tiene abiertas las puertas del Ayuntamiento en cualquier momento. Y por ello, por todo ello, seguramente de forma acertada, se otorgó al señor Alcalde el nombramiento de Cofrade de Honor. Respuesta institucional a actos institucionales.
Quizá por todo lo anterior, la Semana Santa, mi Semana Santa, haya decidido por asentimiento, silencioso y consciente, participar "oficialmente" en la ceremonia nupcial del edil "responsable" de la Semana Santa (ceremonia a la que ni siquiera han sido invitados, lógicamente) con un regalo (seguro que una de esas placas de alpaca a las que somos tan aficionados).
Esto es, según mi débil criterio, mezclar churras con merinas. Se ha confundido una ceremonia privada, carente de protocolo oficial, con un acto institucional en el que la Semana Santa de Salamanca, en caso de ser invitada, tuviese algo que decir. Creo que, si finalmente tiene lugar la entrega de dicho regalo, se tratará de un acto en el que se han embarcado nuestros representantes por la incapacidad manifiesta de casi todos ellos de oponerse críticamente a estas cosas. Creo que la intención va más allá del simple detalle y, como ha ocurrido en ocasiones anteriores, se busca algo más que desconozco. Podría decirse que adulación, pura y dura, o lo que en tierra de mis padres siempre se dijo: "hacer la rosca", pues algo busca el gato cuando ronronea. Y la Junta ha ronroneado.