...Del Principio y De Mi Principio...

Quiero dejar en el aire un grito solitario que se perderá en el vacío virtual sin alcanzar ningún oído. O quizá sí alcance a algunos que, compartiendo o no mis reflexiones, se sientan estimulados por mis palabras y comiencen a construir desde lo que tenemos, desde nuestra Semana Santa, así, global, sin parcelas, sin cofradías ni cofrades que se “sientan” los mejores, pues... mi intención es hacer ver a todos los que me escuchen que TODOS somos los mejores.

21 de noviembre de 2007

PLENO DE COFRADÍAS


Desde siempre supe que soy de entendedera corta. Por eso no me cuestiono situaciones y aconteceres que en mi diario son constantes y que, en caso de prestarles atención, alterarían con seguridad la estable felicidad en que me encuentro. Pero, hay veces que hasta los de razón escasa somos capaces de alcanzar a percibir la anormalidad del momento. Pues bien. Estoy en uno de esos ratos en los que, lúcidamente, creo, soy capaz de ver la situación. De ahí mi reflexión.
Resulta que, hace ya tiempo más que suficiente, la cabeza visible de nuestra Semana Santa, al menos a efectos oficiales, está desamparada, huérfana de cargos, tras las dimisiones y ausencias de prácticamente todos ellos. Por este motivo, ya me declaré partidario de una renovación en toda la composición de la Junta Rectora, empezando por su presidente, animando para ello a todos los miembros del pleno a asumir este reto como posibilidad de mejora en la Junta de Cofradías y sus quehaceres, aunque contaba, erróneamente, con la dimisión del que ahora es todavía quien ocupa ese sillón.
Tras este periodo en el que el vacío de poder se ha visto acrecentado (dudo que nunca haya existido un "lleno" de poder), veo que el presidente mantiene (¿estoicamente?) su posición sin ofrecer atisbo de cambio. Algo así como no dar el brazo a torcer. Es más, me comentan que ya ha mantenido conversaciones con posibles candidatos para la ocupación de cargos vacantes y que sus conversantes le han contestado afirmativamente, asumiendo el reto. Importante reto, creo yo. Rumores de corrala con vocinglería de vecinas, en todo caso.
Bueno. Es aceptable. Aunque sigo manteniendo que era un momento idóneo para la renovación y asunción de retos que posibilitasen el cambio. Un enfoque diferente que muchos plantean en corros y corrillos pero que, por lo que parece, al final será agua de borrajas.
Bueno. Es aceptable. Aunque sigo pensando que se han cometido suficientes errores como para que, entre todos demos un golpe de timón y exijamos responsabilidades a quienes deban serles exigidas.
Bueno. Es aceptable. Porque, seguramente, va con nuestro espíritu. Porque somos de perdonar antes de que se nos confiesen los pecados. Con tal de no cambiar, ni a mejor ni a peor, somos capaces de dejar pasar lo que otros considerarían injustificable.
Pero, en cualquier caso, va siendo momento de que quienes, por sus cargos, deben estar al tanto de estas situaciones sean informados. Es el momento y aún no han sido convocados nuestros representantes para ser informados de los últimos acontecimientos. Es gravemente sangrante que quienes ostentan la máxima representación plenaria de cofradías, hermandades y congregaciones, nuestros Hermanos Mayores y Presidentes, hayan tenido conocimiento de los cambios en la Junta Rectora de la Semana Santa salmantina por su publicación en prensa. ¿No va siendo hora de que se convoque un pleno y nuestros representantes sean informados? ¿Existe algún motivo que impida convocar a nuestros representantes para ser informados? ¿Existe algún interés en no convocar a nuestros representantes? ¿Existe interés?
Bien está que el presidente haya decidido continuar, pero que no piense que debe asumir los retos aislado del resto de miembros del pleno de la Junta de Cofradías. Que recuerde que sólo es un representante más, con algunos privilegios (¡¡!!) pero también obligaciones. Obligaciones a las que no puede dar la espalda. Obligaciones que debe afrontar para no hacer dejación de sus funciones.
A ver si al final voy a estar equivocado y hay una Mano Negra...

19 de noviembre de 2007

TODOS POR IGUAL

Acabo de ver cómo un amigo hace la última entrada en su diario compartido. En ese en que todos son por igual y todos son tres, divinamente uno y trino.
Lo primero que he pensado ha sido en este maldito otoño, que nos hiela el cuerpo durante las despejadas noches de luna creciente. ¡Otra hoja más que se cae! Esto es lo que me ha venido a la mente.
¡Este maldito otoño que endurece lo que toca impidiendo cualquier sementera!
No me extraña, por ello, que todo esté parado. Que no haya ganas de seguir viendo que los nuestros no dejan de ser sino gritos en el vacío, que no es que nadie escuche, sino que no suenan.
Otros, que también lo sé, afectados igualmente por estas heladas nocturnas, hacen de su participación en esta corrala virtual de diarios, un esfuerzo cada vez más notable. Y se aprecia en sus palabras. Pierden la calidez y llegan a cortar como gélidos cuchillos de afilado borde. Confiemos en que la tibieza de los soles matinales sea suficiente para que, poco a poco, sin prisa, con sentimiento, como una elegante chicotá, esas palabras vuelvan a recobrar la alegría que ahora han perdido y, entre todos, sacar adelante esta faena.
Otros, los más, han pasado a un barbecho hibernante en el que cómodamente inactivos esperan la llegada de un motivo. En el que, a pesar de la calma, en cuanto su tierra sea removida, volverán a dar frutos para una cosecha cuaresmal, cuando todo se despierta y se pide algo más.
Acabo de ver cómo un amigo insinúa no sé qué excusas para dejar de construir palabras. Sé que no lo abandona, sino que prefiere la intimidad de otros foros, más cercanos, familiares, en los que se siente arropado y su ánimo puede recuperarse de vaivenes desagradables. Sé que él seguirá por aquí. Por eso le digo que está bien. Que seguiremos aquí y allí. Que seguiremos intentándolo mientras nos lo permitan. Cada uno en su posibilidad. Cada uno en su fuerza. Cada uno en su casa, confiando en que todo puede arreglarse. ¡Y las flores son su casa y su esfuerzo! ¡Y qué le voy a decir yo de siembras y cosechas!
Seguiremos viéndonos, aunque sea como anónimos.
Hasta su vuelta, que la habrá, aquí estamos.

16 de noviembre de 2007

TÉMPORAS

El siguiente texto estuvo preparado para el día mencionado en su primer párrafo. Quizá la dejadez o, quién sabe, la inoportunidad, hicieron que quedase reposando en el cajón de las cosas innecesarias al que siempre acabamos recurriendo cuando algo no está en el lugar que le corresponde.
Mañana sábado, las gentes de la VeraCruz van a reunirse para recordar a sus difuntos y yo estaré con ellos. Pues yo también tengo mis difuntos. Pero, ¿por qué limitar las intenciones? Cuando varios se reunen con causa común, se debe aprovechar cualquier iniciativa o intención. Por eso, recordando las siguientes palabras, me he decidido a sacarlas del polvoriento baúl y dejarlas en esta estafeta pública. No sé si acertadamente o no.
Este es el comentario:


El día de hoy, 5 de octubre, es el señalado por la conferencia episcopal española para la celebración de la jornada de las Témporas. Sí, esas que, en el dicho popular, nada tienen que ver con el lugar considerado, entre otras cosas, como el más allá de la espalda.
Las Témporas, aparte de argumento fundamental del refrán, constituyen una antigua y tradicional institución litúrgica íntimamente ligada a las cuatro estaciones del año, cuyo objeto fundamental es el de reunir a las comunidades, instando al ayuno y a la oración, con el propósito de dar gracias a Dios. Son, por tanto, días de plegaria y de acción de gracias que la comunidad cristiana celebra con una característica básica: el ayuno.
Seguramente la acción física, el hecho de renunciar a los alimentos como parte de la oración, haya caído en desuso generalizado. ¡Ya no se ayuna ni en Cuaresma! Pero lo que sigue vigente es el fin de la jornada, la disculpa de poner fecha a algo que debe realizar todo cristiano a diario. Se ve, además, con ello que la moda de asignar fechas a causas concretas es algo que viene de antiguo, es "tradición".
Pues por qué no aprovechar estas Témporas otoñales y pedir. Orar por necesidades y necesitados. Aprovechar para revisar nuestro interior, escudriñar nuestras intimidades y, uniendo a esto nuestra condición cofrade, hacer humilde ejercicio de oración y, seguro que necesario para todos, propósito de firme enmienda.
Y también, por supuesto, hacer de este día una jornada de acción de gracias, pues es mucho lo que debemos agradecer. ¿O no?

11 de noviembre de 2007

MEMENTO MORI


Domingo tarde. Vuelvo de viaje con la única intención de relajarme en casa. Lectura de prensa y la tarde deportiva en cualquiera de las emisoras que suelo escuchar. Descanso. Algo de sofá para enfrentarme a la semana que comenzará antes de que me dé cuenta.


Página 9 de "La Gaceta Regional". Leo sorprendido, aunque no me sea desconocida la noticia, que se formaliza la dimisión del Vicepresidente de la Junta de Cofradías y ésta arrastra a la del Tesorero de la misma. Sale a la luz parte de lo que, aunque de forma solapada por discreta, intentaba comentar hace unos días.


Ahora es público. Ahora es notorio. Pero, hay más. Mucho más. Ya llegará.


En estos momentos, en los que el cansancio del viaje actúa como inhibidor de la fluidez necesaria para analizar críticamente estos hechos, no quiero, sin embargo, dejar pasar el momento y que, por tardías, mis palabras pierdan la frescura de la inmediatez. Por eso, sólo unas líneas continuadoras de la reflexión anterior.


Hace ahora casi un año, la Junta de Cofradías a través de su órgano más numeroso, el Pleno en el que están representadas todas nuestras cofradías y hermandades, renovó su confianza en un Presidente que acababa de finalizar mandato, concediéndole la posibilidad de continuar con un nuevo periodo. Así. Sin más. Pero esto ya lo critiqué en su momento y no será ahora cuando lo retome. No obstante, de todo aquello, lo que sí recuerdo es que el mismo día de su elección, el Presidente-candidato ya contaba con su equipo de confianza y así lo dijo. -...¡Bueno!, al menos sigue con quienes ya estaban con él y le sacaron las castañas del fuego en tantas ocasiones-. Así pensamos muchos. Porque estoy seguro de que por sí solo...


Ahora, tras un año de mandato, ninguno de los que le acompañaron en aquél momento está ya a su lado. Algunos se fueron nada más comenzar y otros acaban de hacerlo. Ahora, el presidente de la Junta está solo. Digan lo que digan.


No quiero evaluar su gestión, ni lo voy a hacer; entrar en si ha sido buena o mala. Esto queda para charlas de café. Creo que, en su momento, ya manifesté mi opinión y, esto sí lo puedo decir, la mantengo. La mantengo más consciente, más consolidada y con mayor número de elementos enjuiciables.


Lo que quiero ahora, continuando con lo que dije hace días, es que nuestros representantes en la Junta de Cofradías recapaciten sobre la situación. Que evalúen si un presidente que ha sido abandonado (o ha necesitado renovar) por todos los cargos de confianza que de él dependían es el mejor para continuar al frente de esta nave.


Lo que quiero ahora es que nuestros representantes en la Junta de Cofradías aprovechen la situación y propongan, se propongan, una renovación exhaustiva de este órgano.


Lo que quiero ahora es que, de una vez por todas, si pudiera ser, la Junta de Cofradías pase a ser lo que debe ser. Un elemento de integración de todas las semanas santas que vivimos a lo largo del año. Que deje de ser un mero gestor de subvenciones, aplicadas con mayor o menor acierto en partidas más o menos justificables, para comenzar a representar a todos los cofrades salmantinos, a nuestra Semana Santa (ahora sí, con mayúscula), sin miramientos ni discriminaciones, buscando el bien común y, sobre todo, sin entrometerse en el día a día de nuestras cofradías y hermandades, sin imponer criterios y normas que afectan sólo a unos, en beneficio (interesado) de otros.


Lo que quiero es que nuestros representantes en la Junta de Cofradías aprovechen la situación y remuevan de su cargo a un presidente que ha perdido todo lo que aportó (no sé si poco o mucho) para su renovación en el cargo.


Lo que quiero es que nuestros representantes en la Junta de Cofradías se den cuenta de la importancia del cargo de Presidente y actúen responsablemente.


Así, creo que muchas de las reticencias que casi todos tenemos hacia la Junta de Cofradías podrían ir desapareciendo poco a poco. Creo que se podría ir adelante e integrar todas esas semanas santas dispersas, con intereses variopintos y pesos diversos en nuestras hermandades y cofradías, en una Semana Santa (sí, también ahora con mayúscula) en la que lo más importante no fuese decidir cómo gastar las subvenciones (cosa de por sí importante), la ubicación de autoridades en los cortejos (cosa de por sí importante), el caritativo reparto de míseras cantidades económicas entre hermandades y cofradías, dando la sensación de "reparto de clámide" (cosa de por sí importante), u organizar actos, sin sentido en muchos casos, por la falta de previsión y de programación (cosa de por sí importante). Una Semana Santa en la que la Junta de Cofradías sirviese de elemento canalizador de los intereses de las cofradías y hermandades, sin necesitar tener intereses propios. Una Semana Santa representada, bien representada, por esta Junta (por su Presidente) en foros y órganos, pero sin restar protagonismo a sus propios representados. Una Semana Santa, en fin, en la que la Junta de Cofradías, con su Presidente al frente, fuese capaz de integrar todos los intereses comunes de nuestras cofradías y hermandades respetando los intereses particulares de todas y cada una de ellas, actuando en su caso como intermediador pero jamás como juez y parte en defensa de poco claros intereses propios o de parte.


En definitiva, y ya habrá momentos en los que volver a tomar el tema, necesitamos una Junta de Cofradías que represente a nuestras cofradías y hermandades pero que no usurpe su identidad. Que cumpla con su misión. Una misión encomendada por nuestras hermandades y cofradías para lo que todos deberán renunciar a parte de sus intereses. Una misión, en fin, que permita a todos sentir a la Junta como nuestra, como algo de nuestra Semana Santa, y no como un cónclave de viejas glorias sin función ni sentido. Una misión que nos permita considerar a la Junta de Cofradías como órgano máximo de nuestra Semana Santa sin menoscabo de lo que todos y cada uno de nosotros consideramos como máximo: nuestra cofradía.

8 de noviembre de 2007

CARPE DIEM




Vuelvo a insistir. No se puede considerar mi memoria como la mejor herramienta para ser usada como agenda, pues con cada día le aparecen nuevos orificios por los que se escapan sus contenidos, convirtiéndola más en filtro de abstracciones que en almacén de datos.


Aun así, a pesar de este carácter selectivo que está adquiriendo para mis recuerdos, consta entre ellos una ¿sentencia? que dejé entre estas notas hace días: "Porque, al final, con justicia, se alcanza la verdad, se descubre a los tramposos y caen los dictadores. Tiempo al tiempo. Y... atención a lo que se acerca."


Pues bien. Parece que "lo que se acerca" está más próximo de lo que algunos imaginábamos. Al menos eso creo.


Ahora, los aires otoñales responsables de mecer las hojas de los árboles ya decrépitas y amarillentas, obligándolas a caer para facilitar una sana renovación, también van a remover algunos órganos de dirección de la Semana Santa salmantina.


Se respiran aires de cambio. Aires frescos que, por la cercanía invernal, podrían helar el ambiente si se les deja avanzar. Cambio de magnitud desconocida, pero cambio al fin.


Posiblemente se abra una nueva oportunidad para que unos cuantos privilegiados (¿?) puedan acceder a ese cargo al que en su día (y no hace tanto de ello) renunciaron por no perder la cálida comodidad del anónimo far niente.


Digo que son unos cuantos privilegiados, pues sólo aquellos que han pasado por la más alta jerarquía dentro de una hermandad o cofradía pueden ser considerados como tales. De ellos, la mayoría son nuestros Hermanos Mayores, quienes desde su responsabilidad, trabajan más o menos activamente por su cofradía y el resto, los menos, felices jubilados que, desde su emeritazgo, todo lo más han continuado su tarea cofrade junto al resto de sus hermanos, después de haber probado el agridulce sabor del cargo.


Posiblemente ahora, todos ellos tengan una nueva oportunidad de ponerse al servicio de nuestra Semana Santa y sus cofradías. Posiblemente ahora, sea el momento de recoger un testigo, empañado su brillo por manoseado, y pulirlo para recuperar el resplandor de esta pasión que nos invade.


Posiblemente ahora, uno de esos candidatos tenga la oportunidad de llevar a la práctica todo aquello que en su día, entre los humos aromáticos de las tertulias, a la vera de un café, o en nuestros cabildos y juntas generales, les sugerimos para bien de nuestra Semana Santa. Así lo creímos y así lo defendimos. Y defenderemos.


Seguramente sea momento de comenzar un nuevo ciclo. Creo que así debe ser, pues del actual no sé si ha alcanzado un exahusto agotamiento o ha pasado a convertirse en vicioso. Círculo vicioso.


Necesitamos renovación. Renovación con consenso, con la anuencia no sólo de los que participan en los plenos de este máximo órgano, sino de los cofrades salmantinos. Al menos de los que manifiesten interés y sientan preocupación, que los hay, y más de lo que muchos piensan. Nuevas personas para nuevas ideas.


Sé que ya lo pedí. Hace ya más de un año (¡maldita memoria selectiva!). Pero insisto, pues suscribo tal cuál todo lo que escribí aquél día (http://lsantosdedios.blogspot.com/2006/10/elecciones.html). Animemos a quienes pueden, a participar en esta renovación, para que después no haya que lamentar la omisión. No podemos repetir nuestros errores. Debemos mirar bien la piedra para no volver a tropezar con ella al confundirla entre la hojarasca.


No sé si será así, pero parece que el frío traerá novedosos cambios. Si así fuese, aprovechemos la oportunidad. En nuestras manos queda. Carpe diem.