...Del Principio y De Mi Principio...

Quiero dejar en el aire un grito solitario que se perderá en el vacío virtual sin alcanzar ningún oído. O quizá sí alcance a algunos que, compartiendo o no mis reflexiones, se sientan estimulados por mis palabras y comiencen a construir desde lo que tenemos, desde nuestra Semana Santa, así, global, sin parcelas, sin cofradías ni cofrades que se “sientan” los mejores, pues... mi intención es hacer ver a todos los que me escuchen que TODOS somos los mejores.

31 de diciembre de 2007

Acabo de enterarme y debo comunicarlo con dolor.
Luis Santos de Dios murió el pasado 12 de diciembre, de repente, sin alharacas, silenciosamente. Y, seguramente ese destino en el que él nunca creyó, no quiso que nos enterásemos hasta hoy, aniversario del fallecimiento, también repentino, de su admirado don Miguel. Pues que así sea.
No sé qué más decir, pues mis palabras nunca serán como las suyas y su verbo murió con él. Sólo intentaré mantener su recuerdo.
Cordialmente,
Félix Torres

10 de diciembre de 2007

PROPUESTA

Cuando, con la llegada del nuevo obispo a Salamanca, tuvo que abandonar sus quehaceres habituales, lo sentí. Por él y por sus parroquianos. Por los albenses.
Cuando, con la llegada del nuevo obispo a Salamanca, fue nombrado Vicario General de la Diócesis salmantina, me alegré. Por él y por todos nosotros. Me alegré por la Semana Santa.
Florentino Gutiérrez, el párroco de Alba, el querido párroco de Alba de Tormes, pasaba a ocupar la Vicaría General de nuestra diócesis. Un acierto del nuevo obispo. Además, posiblemente por su implicación gustosa, continuaba como Delegado Diocesano de Apostolado Seglar, lo que aseguraba continuidad en la relación de la jerarquía episcopal con nuestras cofradías. Una relación agradable, fluida y cariñosa que, con interés y dedicación, comenzó antes de su nombramiento como Vicario. Una relación a la que estaba destinado, seguro, aun desconociéndolo, ya en el año setenta y uno cuando comenzó su presbiterado. Una relación en la que Florentino, don Florentino, puso y sigue poniendo todo su empeño, organizando actividades con las que implicar a los cofrades salmantinos, aun careciendo, generalmente, de respuesta.
Seguramente, de entre todas las propuestas pastorales que ha llevado a cabo, la actividad a la que ha dedicado más cariño y dedicación hacia nosotros, los cofrades, haya sido la organización de las distintas ediciones del "Curso Cofrade", su curso cofrade, que, a lo largo de los últimos años, ha dirigido con acierto e interés, a pesar de los altibajos en la respuesta.
Pero también, aparte de esta apuesta directa por la Semana Santa salmantina y sus cofrades, Florentino, don Florentino, ha sido amable y dialogante interlocutor con quien haya querido acercarse a él, por voluntad o necesidad.
De accesible trato, siempre está dispuesto a atender a quien se lo solicite. Con sus puertas siempre abiertas para todos y para todo. Abiertas a nuestra Semana Santa. Atendiendo e implicándose, con mayor o menor acierto según las circunstancias, a quienes a él se han acercado. Al menos esta es mi apreciación y como tal la cuento.
Considero a Florentino, don Florentino, porque así lo ha demostrado, una persona de trato afable y cercano. Con esa cercanía que te hace sentir bien cuando te guía hacia todo "eso" que los cofrades despreciamos habitualmente (aunque nos demos continuos golpes de pecho y, osadamente, confundamos liturgia con parafernalia). Cercanía que hace comprensibles aspectos de la religión que, si así no fuera, serían completamente desconocidos por la inmensa mayoría de cofrades. Pues no sólo posee el conocimiento, sino que es capaz de transmitirlo con esa sencillez que sólo los buenos maestros poseen, consiguiendo hacer agradablemente comprensible lo que siempre había permanecido en la ignota oscuridad cofrade, porque nadie se preocupó de contarlo, de contárnoslo, de manera accesible.
Así, es nuestro Vicario General, don Florentino, hombre culto y preparado. De verbo fácil y atractivo. Hombre de Iglesia y de Semana Santa.
Todas estas son premisas que, creo recordar, propuse en su día como condiciones que debería cumplir un candidato a pregonar nuestra Semana Santa. ¡Pues ahí está! ¿Qué más queremos? ¿Por qué no podría ser don Florentino Gutiérrez el próximo pregonero de la Semana Santa salmantina?
Desde aquí, yo le propongo.
Y a lo mejor, ...acierto.

4 de diciembre de 2007

RABO DE LEÓN

¡Cada vez se me hace más cuesta arriba!
No sé si será la época, pues, recién comenzado el Adviento, no es, ni mucho menos, momento propicio para acordarse de semanas santas. Aunque, también es cierto, que algunos la vivimos todo el año. ¿Entonces? Quizá no sea la época.
No sé si será el progresivo alejamiento de los círculos de actividad cofrade. Desde que asumí, creo que madura y maduradamente, mi separación de la semana santa militante, pasando a ser mero comentarista espectador, noto como un no sé qué, que hace que cada vez me cueste más estar pendiente de lo que acontece a mi alrededor. Aunque, también es cierto, todavía participo, más de lo que supuse, pues sigo siendo de los que la vivimos todo el año. ¿Entonces?
Quizá no sea el alejamiento.
¿Entonces?... No sé si será lo que, últimamente, veo en el día a día. Es como una corriente continua de errores y desgobiernos de la semana santa. Siempre desde mi más personal interpretación, por supuesto. Y le doy vueltas. Y le sigo dando vueltas. Porque como a algunos de los que la vivimos todo el año, me duele.
Hace ya tiempo que, hablando con algunos de quienes nos han gobernado y nos gobiernan, intenté hacerles ver las inmensas posibilidades que ofrece un cargo de este tipo para el futuro de la Semana Santa. Para el buen futuro de la Semana Santa, con algo de empeño que se pusiese. Por supuesto, futuro de conjunto, global, de cofradías y cofrades. Seguramente, mis interlocutores no es que hicieran oídos sordos a estos planteamientos, sino que no alcanzaron siquiera a alojarlos en la más deleble de las memorias temporales que pudiera poblar las diferentes áreas cerebrales de cualquier ser (inteligente o no), pues aquellas estarían ya ocupadas por ideas propias, lógicamente. Y, ¿cómo van a ser erradas las ideas propias? ¡Eso no es posible!, pensaría más de uno.
Desde entonces, seguramente de manera equivocada, me empeño en intentar hacer comprender a quienes quieran escucharme que, con interés y dedicación, desde esos cargos ahora trasnochados y vilipendiados por muchos, es posible una gestión de la Semana Santa que podría hacer que ésta alcanzase cotas de excelencia. Y que esto redundaría en beneficio de nuestra Semana Santa. Y que esto redundaría, además, en beneficio personal para los ostentadores de los mencionados cargos. En mayor, mucho mayor, beneficio personal que el que ahora pudieran tener u obtener con esta gestión. Pues no sólo sería "salir en la foto": ¡sería ser protagonista de la fotografía! ¡El centro de atención!
Pero hay quienes, por lo que parece, prefieren ser rabo de león. Pues lo siento, pero sólo quedarán para espantar moscas. Como perro de hortelano.