...Del Principio y De Mi Principio...

Quiero dejar en el aire un grito solitario que se perderá en el vacío virtual sin alcanzar ningún oído. O quizá sí alcance a algunos que, compartiendo o no mis reflexiones, se sientan estimulados por mis palabras y comiencen a construir desde lo que tenemos, desde nuestra Semana Santa, así, global, sin parcelas, sin cofradías ni cofrades que se “sientan” los mejores, pues... mi intención es hacer ver a todos los que me escuchen que TODOS somos los mejores.

31 de octubre de 2006

MEDALLA

He escuchado al Sr. Alcalde de Salamanca por la radio y ya es oficial. La Ciudad concede su medalla a la Ilustre Cofradía de la Santa Cruz del Redentor y de la Purísima Concepción de la Virgen su Madre.

Me alegro por ello y por ellos. Y mi alegría es grande porque significa reconocer una trayectoria de quinientos años de Semana Santa en Salamanca. Todos debemos alegrarnos por cumplir quinientos años, pero no menos que por haber cumplido cuatrocientos, trescientos, doscientos,... y así hasta el momento mismo de la fundación. Porque es bonito llegar a los aniversarios, pero la ilusión que se tiene en los primeros momentos es “otra cosa”. Me hubiera gustado estar allí, cuando unos cuantos “iluminados”, seguramente temerosísimos de Dios (y de su Santa Inquisición), decidieron poner parte de sus vidas al servicio de los desheredados y comenzaron a crear esta Institución. Seguramente, en los primeros tiempos el ánimo sería más fuerte que la desazón (por eso fueron capaces de mantenerse), pero el desánimo también influía en el día a día de ese grupo de fieles salmantinos. Y sin embargo, con tesón y fe, fueron levantando una Cofradía que supo y ha sabido caminar al compás de los tiempos y mantener viva una llama que, más o menos trémula según las circunstancias, se ha mantenido viva hasta hoy.

También me hubiera gustado estar allí en la conmemoración de los sucesivos aniversarios, que estoy seguro habrán celebrado con espíritu de continuidad, pensando en el siguiente. Porque, a pesar de los tiempos, a pesar de las circunstancias, a pesar de las adversidades, siempre queda un pequeño grupo de "iluminados" para alimentar la llama. Porque, al menos la esperanza de futuro les decía que ese primer, segundo o tercer centenario no era el último. Porque la esperanza de futuro nos dice que este quinto centenario no es el último.

No conocí, por supuesto, aunque me hubiera gustado, a los implicados a través de los tiempos. A esos que con su esfuerzo, tesón y renuncia a parte de su vida, se involucraron en la actividad de la Cofradía. Sí que he llegado a conocer a unos cuantos de los "iluminados" de los últimos tiempos, de los que no quiero mencionar nombres porque seguro me dejo alguno en el teclado, y sé que todos, sin excepción, con aciertos y errores, seguramente más de los segundos que para eso somos humanos, han dejado tiras de sus vidas en la “Capilla Dorada” entre sayones y tablas, con martillos y bayetas, para que la VeraCruz siga manteniendo vivo el espíritu. Y es cierto que, en muchas ocasiones, imagino que en quinientos años muchísimas, hemos visto cómo la cuesta abajo era tan pronunciada que llegaba a transformarse en abismo, pero siempre ha habido algún cofrade dispuesto a sacrificarse para que la VeraCruz continuase sobreviviendo, aun de forma precaria.

Ahora, la “ilusión” es la de mantener el pasado con la vista puesta en el futuro. Ahora los cofrades de la VeraCruz, los pocos cofrades de la VeraCruz, los “iluminados” de la VeraCruz, trabajan denodadamente, con aciertos y errores, seguramente más de los segundos que para eso somos humanos, para que la herencia que han recibido, ese mayorazgo indivisible del que son usufructuarios, se mantenga en el mejor estado posible y, hasta donde alcancen sus medios, ampliarlo y mejorarlo. Porque si los cofrades pretéritos no hubiesen pensado y actuado así, ahora desconoceríamos algunas de las mejores imágenes de la Semana Santa salmantina, ya que habrían quedado como mucho en la mente de unos cuantos. Por eso animo a los cofrades de la VeraCruz a que vuelvan a construir la Cofradía. ¿Por qué no celebrar el inicio de la sexta centuria aumentando el patrimonio? Y ruego, que, además, para ello, cuenten con el resto de cofrades, pues estoy seguro que no se verán defraudados.

En definitiva, que ahora que la ciudad reconoce a la Cofradía con esta distinción, los actuales “iluminados” vean en ello nuestro reconocimiento, el de todos los salmantinos, cofrades o no, a todos aquellos que han dejado una mínima parte de sí para la continuidad de la Cofradía. Incluso a los que con sus errores, ya criticados y seguro que expiados en su momento, contribuyeron a que otros se implicasen.

Termino con un ruego. Que el brillo de la medalla no ciegue a quienes deben dar ejemplo de humildad. Que nadie piense que es un reconocimiento personal o a una labor personal. Quienes así piensen, que recuerden que esto es efímero y que, en quinientos años, han sido muchos los protagonistas que se “merecerían” este reconocimiento personal, así que debe ser compartido.

En fin, que espero que esta distinción sólo sirva como acicate para los cofrades salmantinos y para que el resto de ciudadanos no olvide que la Semana Santa está ahí, durante todo el año.

¡Enhorabuena, VeraCruz!

25 de octubre de 2006

ELECCIONES

¡Ya están aquí! ¡Está confirmado! La Junta de Semana Santa de Salamanca ha convocado elecciones para renovar el cargo de Presidente de la misma, el día 17 de noviembre.
¿Y ahora qué?
La única candidatura que confirma su interés por optar al cargo es la de la continuidad. José Vaz quiere seguir con un nuevo mandato.
También existen rumores, que corren con la suficiente fuerza como para ser tenidos en cuenta, de que Rodolfo Pinto, Presidente de la Hermandad del Cristo del Amor y de la Paz, tiene la misma intención. ¿Alguien más? ¿Nadie más se atreve?
Ojalá fuese tan sencillo como un simple atrevimiento, pues en nuestra Semana Santa tenemos personajes tan osados que irían a las elecciones de cabeza (¿o no?). Al menos, lo que de vez en cuando circula por las corralas virtuales de la Semana Santa salmantina, es que siempre hay alguien que clama por la renovación y que, además se ve capacitado como para dar la vuelta a todo orden establecido y alcanzar niveles de satisfacción inimaginables en estos momentos, pero que, como paria del sistema, siempre está perseguido y relegado por el poder, debiendo actuar desde veladas sombras. Permitidme que dude de tales asertos y de quienes los lanzan. Generalmente son hábiles escondiendo esa mano que poco antes ha lanzado duras piedras contra el sistema. Son los Críticos (sí, así, con mayúscula). Son esos que tienen todas las soluciones para nuestra Semana Santa, pero, ¡lástima!, son soluciones virtuales, como sus comentarios.
La predicación es sencilla, pero conseguir que las espigas sean tan granadas como para que ese trigo proporcione harina suficiente, es cosa diferente. Ahora bien, están a tiempo de cambiar todo esto. Sólo tienen que proponer un candidato de entre los posibles (que no son muchos).
Dicen las Reglas de la Junta de Cofradías, Hermandades y Congregaciones (¡menudas Reglas!) que podrá ser elegido Presidente de la misma cualquier persona que ostente o haya ostentado en el pasado la máxima representación de su Cofradía, Hermandad o Congregación, es decir, Hermanos Mayores y Presidentes. Así, según esto, el grupo de posibles aspirantes es tan reducido que... ¿habrá alguno que merezca la pena?
No quiero entrar a valorar a cada posible candidato de forma individualizada, aunque, y creo que no peco de inmodestia, conozco a casi todos de forma tan cercana, que podría hacerlo sin temor a equivocarme. Lo que sí ofrezco es mi colaboración a todos aquellos que en el pasado han clamado por la renovación, para valorar a los candidatos que me presenten como alternativos al poder actual. Pero que sean ellos los que empiecen a moverse y preparen esa tercera candidatura alternativa que parece tan necesaria. Buscad, presentad y haced campaña en favor de vuestro candidato. Es cierto que sólo votarán los miembros del Pleno de la Junta, pero ¿por qué no hacer campaña entre ellos en favor de nuestro candidato? ¿Por qué no vais a ser capaces de convencerles para que voten a quienes designeis? ¿Por qué no votar al “Evo Morales” de la Semana Santa salmantina, al que desde las bases lanzaréis hasta el cargo supremo?
Aunque quizá lo que ocurre es lo que he dicho antes, que no hay un candidato que mejore el panorama actual. Que la oferta es tan de saldo que...no sabemos si no va a ser mejor lo malo conocido.
Yo, lejos de proponer a nadie, analizo a los que son ahora cabeza visible de nuestra Junta para, con ello, ver si son merecedores de mi apoyo (porque pienso decirle a mi representante en el Pleno de la Junta cuál es mi opinión).
¿Cómo lo han hecho? ¡Como los demás! Sí. Seguramente pocos estén de acuerdo conmigo, pero creo que lo único que ha ido cambiando a través de los tiempos ha sido la fachada, porque dentro de la casa, todos se han dejado las camas sin hacer. Unos presidentes han sido más carismáticos que otros. Unos presidentes han sido más populares que otros. Unos presidentes han sido más trabajadores que otros. Unos presidentes se han rodeado de mejores asesores que otros... Pero, desde los tiempos en que el que regía los destinos de la Junta Permanente era el denominado Secretario Ejecutivo (recordados Froilán y Juan Calzada), hasta la actualidad ¿ha cambiado algo?
La Junta de Semana Santa no es sino el lugar en el que los dirigentes de nuestras cofradías se sienten valorados, pues lógicamente si no se valoran entre ellos, ¿quién lo hará? Es el lugar en el que, tradicionalmente, lo único que importa es el “¿qué hay de lo mio?”. Y lo mio es el reparto de las subvenciones para ver cuanto le toca a “mi” cofradía. Y lo mio es ver que se puede sacar para “mi” cofradía. Y lo mío es “lo mío”. Porque, ¿cuándo ha actuado la Junta de Cofradías como lo que es? ¿Ha conseguido alguna vez imponer su criterio en beneficio de la mayoría, aun perjudicando a alguna de las “grandes”? ¿Ha tenido fuerza alguna vez para organizar actos en los que implicar a todas o algunas cofradías aun a costa de que algunas tuvieran que ceder? ¿Ha sido capaz alguna vez de solucionar el conflicto de la procesión de la tarde del Viernes Santo? ¡No! Porque la Junta de Semana Santa es una entelequia. Y creo que esto será así mientras no esté presidida (de forma completamente ejecutiva) por alguien independiente que no se pueda ver presionado por intereses espurios nacidos de una u otra cofradía o hermandad. Y creo que esto no será así mientras no se cambien las endogámicas Reglas que rigen la Junta de Semana Santa y se abran a cualquier persona, capacitada o no, con igualdad de opciones para demostrar su valía. Y creo que esto no será así mientras no se promueva el voto universal (ponderado si se quiere) y directo para que todo cofrade salmantino tenga la oportunidad de manifestar sus preferencias. Y creo que esto no será así mientras no tenga lugar una campaña electoral, con tiempos y plazos ámpliamante difundidos, para que todos los votantes tengan conocimiento anticipado de los candidatos y de sus programas (lo que, como mal menor, facilitaría que las bases pudiesen otorgar su confianza a sus representantes a través de asambleas generales). Y creo que esto no será así mientras estemos en manos de una oligarquía que, en la mayoría de los casos, nos demuestra día a día su ineptitud para cualquier cargo con un mínimo de responsabilidad.
En definitiva, tenemos lo que nos merecemos, pues no somos capaces de, incluso dentro de nuestras mínimas posibilidades, hacer temblar el sistema y aportar nuestro candidato. Porque, como ya he dicho, lo fácil es protestar en el espacio electrónico, pero se complica todo cuando tenemos que dar la cara ante nuestros correligionarios, convertirnos en punta de lanza y, de forma tan mayoritaria que no les quede más remedio que aceptarlo, llevar a nuestro candidato hasta la misma presidencia de la Junta de Cofradías, Hermandades y Congregaciones de la Semana Santa de Salamanca.
Hablemos con nuestros representantes y expongámosles nuestras opiniones. Que sepan que somos muchos los que queremos el cambio y... que voten al menos malo.

21 de octubre de 2006

¡los viejos...al sepulcro!

Tengo un problema. ¡¡Creo que me he hecho viejo!!
Toda mi vida cofrade peleando porque la juventud tomásemos las riendas de la Semana Santa y... ahora que he llegado a tomarlas, ¡¡¡resulta que ya soy viejo!!!
Sí. Es un contrasentido, pero es así.
Recapitulo para llegar a la conclusión que da comienzo a mi reflexión.
Desde mi más tierna infancia he sido cofrade, pasando por casi todos los “puestos” que se pueden desempeñar en Semana Santa. Salí con las escuelas en época de don Primo Ramos, llevé una bocina con mi muceta rematada en borreguillo, desfilé como nazareno de número con cirio (eléctrico, de cera, hachón... qué más da), empujé pasos a ruedas, conduje pasos a ruedas, cargué con mi incómodo verdugo, coordiné tramos y procesiones... y durante todo ese tiempo intenté participar en la vida de cofradía que transcurría día a día. Aún éramos jóvenes, pero todo el grupo tenía las ideas claras. ¡Hay que dar un golpe de mano! ¡Vamos a cargarnos el sistema! ¡Ya estamos hartos de vejestorios apoltronados dirigiendo “nuestra” Semana Santa! Era la comidilla de los corrillos juveniles, pero sólo era eso; ninguno hacíamos más por reformar el sistema. Y, con el paso del tiempo, seguí (junto a otros coetáneos preocupados por la Semana Santa) participando en las escasas actividades que se programaban y en otras que, cuando teníamos más lucidez de la que nos alumbraba habitualmente, poco a poco fuimos siendo capaces de organizar. ¡Y eso que éramos jóvenes! ¡Se van a enterar éstos viejos!
Así, poco a poco, como digo, fui involucrándome más y más en las actividades de mi cofradía. Así, poco a poco, como digo, fui encontrándome con mayores responsabilidades que quienes dirigían la Cofradía me confiaban. Así, poco a poco, como digo, iba ascendiendo en la Cofradía, asumiendo tareas y adquiriendo una, cada vez mayor, experiencia. Y... –Hombre Luis, una persona con tu experiencia (me dijo uno de los dirigentes), ¿por qué no entras a formar parte de la Junta de Gobierno?
La verdad es que me costó poco decidirlo. Me veía con fuerza, con conocimiento, con ganas y sobre todo...CON JUVENTUD! Así que, sin plantearme más cuestiones, decidí entrar a formar parte de ese grupo de elegidos que son los dirigentes de la Semana Santa. He intentado aportar tanto o más que aquello que aportaba desde mi posición de “simple” cofrade, intento contar con los demás cofrades para involucrarlos en la vida activa de la Cofradía, intento formar a los jóvenes cofrades para que sigan creciendo dentro de la Cofradía. Sin embargo me he encontrado con un problema que jamás pensé que fuera a tener. ¡Me han llamado viejo! ¡Sí! Viejo a mí, que estoy en plenitud y que tengo la experiencia suficiente. Viejo porque estoy en la Junta de Gobierno. Viejo porque ya llevo demasiado tiempo en el cargo. Viejo porque me conoce casi todo el mundo de la Semana Santa salmantina. Pero nadie ha dicho que lo haya hecho mal. Nadie ha dicho que lo esté haciendo mal. Simplemente... ¡Hay que dar un golpe de mano! ¡Vamos a cargarnos el sistema! ¡Ya estamos hartos de vejestorios apoltronados dirigiendo “nuestra” Semana Santa! Es la juventud la que clama por nuestras cabezas. ¿De qué me sonarán a mí estas expresiones?
¡Sí! Ahora que he recorrido un tramo suficiente en esta Semana Santa como para que cuando miro hacia atrás casi no vea ya el principio, me doy cuenta de que no todo es tan blanco o tan negro como lo podemos pintar cuando, por inexperiencia, nos vemos “amos del mundo” y creemos que poseemos la verdad. Ahora me doy cuenta de que la experiencia es imprescindible, en Semana Santa y en cualquier otra actividad vital. Ahora que creo que tengo algo de experiencia, me doy cuenta de que es el momento en que puedo aportar algo importante a la Semana Santa, de forma pausada, meditada, reflexiva, sin los irreverentes impulsos juveniles. Sin embargo, a pesar de mi juventud, los demás ya me ven mayor, creo que equivocadamente. ¡No! ¡No lo creo! ¡Estoy seguro! ¡Están equivocados! Sí, porque a mis poco más de cuarenta me veo capacitado para poder trabajar como el que más por mi Cofradía. El problema es que, porque estoy involucrado, tengo más capacidad de decisión que los jóvenes que me critican. Y simplemente por eso me critican. Pero no se dan cuenta de que lo que quiero, lo que queremos, es enseñarles para que, cuando tengan la experiencia suficiente (que no la edad), nos sustituyan y continúen con la labor de llevar adelante la Cofradía. Que nadie es, no digo ya imprescindible (¡que frase tan manida!), sino perpetuo.
Llevamos quinientos años de Semana Santa en Salamanca. La Cofradía más reciente tiene ya suficiente edad como para que sus dirigentes lleven tiempo sobrado en sus sitiales. Así que, hay que renovar los cargos. Sin embargo, creo que esto forma parte de la tradición. Creo que esto es algo que siempre ha sido así y que debe seguir siendo. ¡Los jóvenes a los azotes y los viejos...al sepulcro! La juventud ha sido siempre un estado febril en el que todos nos vemos sobrados de fuerza y eso nos permite espolear a los que, por cualquier circunstancia, vemos que han perdido parte de esa energía. Y a los que estamos en la parte más estrecha de la pirámide, que hemos cambiado parte de esa energía juvenil por experiencia y criterio, nos viene bien que, de vez en cuando, nos pinchen en el trasero de nuestra conciencia para que no perdamos el norte y sigamos manejando esta herencia con todo el rigor y rectitud de que seamos capaces (esta es otra, la capacidad. Pero de ello hablaré en otra ocasión).
En fin, que la juventud debe luchar por cambiar el sistema. ¡Es su obligación! Pero la nuestra, la de los viejos, es refrenar esos ímpetus desbocados y conducirlos por senderos que permitan que, en su día, cuando estén preparados, los jovenes alcancen las riendas de la Semana Santa y entonces... ¡sabrán lo que es ser viejo!
No sé si estoy en lo acertado, pero es lo que pienso.
De todas formas, lo que me duele es que tengo un problema. ¡Creo que me he hecho viejo!